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La revolución 4.0 de la Industria, o incluso si ya estamos en la 5.0 que defienden los gurús más puristas del sector tecnológico, llama también con fuerza a las puertas de los supermercados y las pequeñas tiendas. El primer gran cambio visible, incluso para los propios clientes, podría verse en poco tiempo con la llegada de robots autónomos que controlarán el stock de productos expuesto en las estanterías.

La startup Bossa Nova, formada en las filas del Instituto de Robótica de la Universidad de Carnegie Mellon, tiene desde hace dos años más de 360 robots de este tipo trabajando en pruebas en grandes superficies y comercios en Estados Unidos. Tras captar más de 95 millones de euros en distintas rondas de inversión, la joven compañía afina ahora la llegada de estas máquinas autónomas que podrían entrar en funcionamiento en un plazo máximo de 24 meses.

El modelo Bossa Nova tiene una altura de 1,82 metros y dispone de 15 cámaras 3D que analizan la posición de los productos en las bandejas de las tiendas, también si el precio expuesto es el correcto y el número de unidades a la venta. De esta manera, el responsable de cada centro conoce en tiempo real el inventario necesario con previsión para procesar los pedidos a sus proveedores.

“Con este tipo de robots, que hacen tareas predecibles y repetitivas, se le da tiempo a la plantilla de cada centro para vender más productos y atender mejor a los clientes. Una labor que especialmente se valora por la clientela de las tiendas de proximidad”, destacaba hace unos meses el vicepresidente de operaciones de la cadena americana Walmart, John Crecelius, en el blog de la compañía.

Los ingenieros de la firma norteamericana han escaneado más de un millón de expositores de supermercados y 150.000 referencias de productos desde su fundación en 2005. Incluso están diseñando nuevas unidades, mucho más versátiles, para adaptarlas a los pasillos estrechos de los comercios de barrio.

Se estima que las cadenas de supermercados americanas cada año pierden más de 1.000 millones de euros debido a diferentes factores como el marcaje erróneo de los precios, una posición inadecuada del producto en los lineales o incluso por la falta de unidades en las temporadas pico de ventas. Con la incorporación de este tipo de robots, las compañías podrían aumentar en un 25% sus ingresos anuales.

En esta carrera por diseñar el próximo robot reponedor de supermercados también se encuentra inmersa Simbe Robotics. La compañía de San Francisco quiere desplegar en los próximos meses más de 1.000 unidades de su robot Tally en tiendas de alimentación y deporte como Decathlon en el mercado americano. Gracias a su asociación con SoftBank Robotics la firma captó más de 25 millones para este proyecto en 2017.

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