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Un marcador biológico podría facilitar el diagnóstico de contusión en el mismo campo de juego.

 

Un test que registra la forma en que el cerebro procesa el sonido podría ser una medición simple y confiable del grado de contusión, según sugiere un pequeño estudio. Si el método funciona, podría ayudar a los científicos en su trabajo de encontrar el mejor tratamiento para la injuria cerebral tan poco conocida.

En un trabajo publicado el 22 de diciembre en Scientific Reports , la neurocientífica Nina Kraus de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, y otros investigadores refieren haber encontrado una señal particular en la actividad neuronal, registrada con electrodos colocados en la cabeza de niños mientras escuchaban “Da” de un sintetizador de voz, siendo esta diferente en niños que habían tenido una contusión comparada con la registrada en los niños sanos del grupo control. Los investigadores realizaron la prueba en 40 personas- un grupo pequeño- teniendo que repetirse la misma en muestras más grandes. Igualmente, muchos investigadores están entusiasmados con el reporte, ya que el diagnóstico de contusión es muy difícil, sobre todo en niños.

El estudio “puede ofrecer por primera vez un biomarcador simple y objetivo para medir la severidad del daño cerebral,” dijo Thomas Wisniewski, neurólogo del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York. Hay mucho interés en encontrar un claro marcador bilógico para diagnosticar contusiones, el remarcó. “Estuvimos pidiendo a gritos un método confiable.”

Millones de personas entran en los hospitales cada año con golpes en la cabeza, algunos tienen contusión cerebral, una lesión cerebral leve que puede derivar en un daño severo. Para diagnosticarlo, hasta hoy, los médicos tienen métodos subjetivos como la presencia de mareos, pruebas de coordinación, y muchas veces recurren a otros procedimientos como la resonancia magnética o la tomografía computada. Pero no hay una forma simple y objetiva de detectar contusión y medir su severidad, como tampoco hay un test simple para realizar en forma regular para determinar cuando el paciente está recuperado, un tema muy importante en atletas que desean que les permitan volver al campo de juego. Aparte de los escaneos cerebrales, algunas compañías trataron de buscar algún tipo particular de proteínas en sangre liberada luego de lesiones cerebrales, pero han mostrados resultados ambiguos e inconsistentes para medir contusión, dijo Wisniewski. Y aún si los análisis en sangre funcionaran, son difíciles de justificar en niños que han presentado un golpe en sus cabezas, refiere el cirujano de trauma Christian Kammerlander del hospital universitario Ludwig Maximilian de la Universidad de Munich en Alemania. “siempre tratamos de evitar el drama que significa sacar sangre a los niños luego de un accidente traumático.”

Los investigadores están particularmente interesados en encontrar la forma de controlar la conmoción cerebral en niños, y la medición de los efectos a largo plazo en la salud cerebral. Pero es difícil el diagnóstico de contusión en niños, porque ellos refieren los síntomas en forma menos clara que los adultos.

Kraus pensó que medir la respuesta cerebral en respuesta a los sonidos puede proveer una medición objetiva del problema, porque para las personas que tienen contusión les resulta dificultoso procesar los sonidos en ambientes ruidosos. Ella trabajó con Cinthia LaBella, médica deportóloga en el Hospital Pediátrico Ann &Robert H. Lurie  de chicago, Illinois, estudiando la actividad cerebral de 20 niños entre 11 y 15 años, luego de 4 semanas de diagnosticada una contusión secundaria a accidentes deportivos. El equipo comparó los resultados con la actividad cerebral de niños sanos.

Kraus dijo que su equipo distinguió un marcador neural objetivo que identificó correctamente el 90% (18 de 20) de los niños con contusión y descartó el 95% de los niños sanos del grupo control. “la sensibilidad es impresionante,” dijo Wisniewski, “a pesar de que el número de niños del estudio es muy bajo.” El deterioro parecía ser más pronunciado en los niños con síntomas más graves. Además, cuando los niños volvían al hospital y reportaban un mejoramiento – como ser menos mareos o menor dificultad para concentrarse –  sus respuestas a los sonidos también mejoraron.

Se necesita hacer muchas más investigaciones y con un número mayor de pacientes, concluye Kraus. Su equipo está ahora testeando la respuesta auditiva de atletas luego de un golpe en la cabeza y varias semanas después. Ella espera comercializar su investigación, y está trabajando con colegas para reducir el costo y el tamaño del hardware requerido, para crear un kit de detección de la concusión para su uso en laboratorios o en campos deportivos.

 

 

 

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