COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

En medio de la vorágine del Salón del Automóvil de Frankfurt, la mayor cita del motor en 2017 junto con el de Ginebra, un superdeportivo japonés desconocido para muchos acaparó parte de la atención mediática a tenor de las espectaculares prestaciones que promete.

El Aspark Owl, así es como ha sido bautizado este ‘superdeportivo’ totalmente eléctrico, es un modelo de tan solo 99 cm de altura y 860 kg de peso capaz de completar el 0-100 km/h en 2 segundos. Una marca con la que, en caso de llegar a producción, se convertirá en el coche más rápido del mundo superando a los mismísimos Tesla Model S P100D y Dodge Challenger SRT Demon.

Todo ello es fruto de su sistema de propulsión 100% eléctrico conformado por cuatro motores de 40 kW cuyo rendimiento conjunto se dispara hasta los 435 CV y 800 Nm de par motor. Su aspecto negativo es que solo dispone de una autonomía de 150 km, de acuerdo con Jalopnik. Asimismo, dispone de un chasis tubular, llantas de magnesio y una estructura de fibra de carbono, como elementos clave para reducir su peso y hacer viable sus oníricas prestaciones.

Su diseño está orientado a reducir al mínimo posible el coeficiente aerodinámico mediante una línea extremadamente afilada, acompañada de un prominente alerón. Sus puertas son tipo alas de gaviota y presume de marcadas tomas de aire en el frontal y en los laterales.

En cuanto a Aspark, la compañía que pone la rúbrica a este vehículo, gestó el proyecto de Owl en 2014 con el objetivo de ponerlo en el mercado en un futuro cercano. De llegar a producción será un duro rival a batir, y nada barato: AutoExpress apunta que rondará los 2 millones de libras (2.267.000 euros, aproximadamente).

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY