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Se ha hablado mucho del colapso de las acciones tecnológicas. Algunas de las empresas del sector más afectadas por las caídas bursátiles del pasado otoño han recuperado sus máximos en las últimas semanas. John Donahoe, consejero delegado de ServiceNow, cuyas acciones han recuperado un tercio de su valor desde principios de año, resumía el motivo de su repunte: “El valor de los inversores, y sobre todo, el crecimiento”. Wall Street, en concreto, está apostando por el auge imparable de varias apps que, aunque tienen pérdidas, avanzan a un buen ritmo, ya que se han convertido en herramientas esenciales en la vida de los trabajadores.

Defensores como Donahoe, exresponsable de eBay, compara incluso su importancia con las principales empresas de tecnología de consumo. “Se trata de plataformas fundamentales ya que tienen el mismo impacto en el trabajo que las Faangs (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) han tenido en nuestros hogares”, sostiene.

El repunte no ha tardado en situar las valoraciones en niveles estratosféricos. Las empresas de app para negocios -que operan en un mercado conocido como software-como-servicio, o SaaS- normalmente cotizan a seis o siete veces los ingresos. Pero, tras los últimos repuntes, esa cifra se ha ampliado a un múltiplo de 10, recuerda Matt McIlwain, un inversor en capital riesgo que opera en Seattle.

Su modelo de negocio, muy predecible, ha ayudado a sostener las valoraciones. La mayor parte de empresas destinan casi el 50% de los ingresos a ventas y márketing, y pierden dinero a medida que crecen, dado que los ingresos de contratos a más largo plazo que se firman ahora tardan años en registrarse.

FAVORITAS DE LOS INVERSORES

Pero un sólido flujo de caja y la convicción de que los clientes pagarán por sus suscripciones, incluso durante una crisis económica, han convertido a estas empresas en las favoritas de los inversores. La comisión por el servicio de SaaS la introdujo Salesforce, fabricante de productos de márketing, y la empresa de Recursos Humanos Workday.

Las dos han comenzado a unirse a las grandes empresas de software tradicionales, que han convertido una parte importante de su negocio en plataformas SaaS: Adobe, que ha pasado de sus raíces dedicadas a los artistas gráficos al márketing y Microsoft, que fabrica el Office 365, un servicio en la nube para empleados de oficina. Una interminable lista de apps compiten por captar la atención de los empleados, desde servicios diseñados a gestionar tareas concretas a los que actúan como herramientas de comunicación.

Estos incluyen empresas como la app de mensajería Slack, que en las próximas semanas hará su debut en Bolsa y Atlassian, que se ha convertido en una herramienta fundamental para desarrolladores de software. De momento, se desconoce cuántas de las plataformas conseguirán sobrevivir. Más de 30 empresas SaaS presumen de tener un valor bursátil de, como mínimo, 3.000 millones de dólares y de haber consolidado su tendencia al alza.

Lo más importante ha sido convencer a los inversores de su futuro potencial. Donahoe valora el mercado total de ServiceNow -todas las herramientas de software que en teoría puede gestionar- en 575.000 millones de dólares.

La cifra incluye muchas de las tareas que la gente puede hacer en el trabajo y que todavía no desempeña el software. A pesar de tener unos ingresos de sólo 2.600 millones el año pasado y de perder dinero, el valor de mercado de ServiceNow ha subido y supera ya los 40.000 millones de dólares.

CONSOLIDACIÓN

Muchos observadores creen que la experimentación con SaaS fomentará muchas fusiones en el sector. De ser así, las plataformas SaaS seguirían el camino de las empresas de software pioneras, donde la aparición de herramientas diseñadas con precisión ha dado paso a una oleada de fusiones de una serie de servicios más generalizados.

Las empresas que pueden consolidarse como garantes del almacenamiento de datos de sus clientes o empleados serán las que estén mejor posicionadas. “Cuando una plataforma SaaS se convierta en administrador de datos de alguna empresa importante, tendrá posibilidades de captar a otras”, explica Matt Ocko, socio de la firma de capital riesgo Data Collective, con sede en San Francisco.

Las comparaciones con el Internet para el consumo ponen de relieve las posibles desventajas. Muchas plataformas SaaS han adoptado una estrategia en la que esperan que los empleados descubran y prueben un servicio por su cuenta antes de intentar vender un contrato de suscripción. Pero esto ha tenido como consecuencia la falta de barreras de acceso. Muchas todavía no han hecho el trabajo de intentar convencer a los clientes de que ofrezcan algo más que un servicio nicho.

Se han tardado muchos años en vender a algunas empresas las ventajas de confiar a algunas plataformas los datos financieros de sus clientes y su información de Recursos Humanos y todavía queda mucho por hacer.

Muchas plataformas SaaS también tienen pendiente la tarea de captar y mantener la atención de los empleados. “Las empresas quieren de cuatro a seis plataformas” explica Donahoe. De ser así, los próximos gigantes tecnológicos podrían haber consolidado una ventaja inalcanzable.

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