Fotografía: WEWORK
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Unos días después de que se revelase que Adam Neumann, el multimillonario israelí CEO y cofundador la compañía de co-working WeWork, se habría hecho de más de 700 millones de dólares en préstamos y venta de acciones de su propia empresa en antelación a la Oferta Pública Inicial (OPI) de la misma que presumiblemente tendría lugar en diciembre, un reporte de The Wall Street Journal asegura que ésta ocurrirá el próximo mes de septiembre.

De acuerdo al diario estadounidense, WeWork presentaría el próximo mes de agosto la forma S-1 (Cláusula de Registro regida por el Acta de Valores de 1933) ante la Comisión de Bolsas de Valores (SEC, por sus siglas en inglés), en previsión de su salida al mercado de valores un mes más tarde.

De confirmarse lo publicado por el Journal, los movimientos realizados por Neumann, que en un principio parecieron sospechosos, tendrían sentido a la luz de esta información en virtud a que se estaría generando un movimiento mediático, probablemente orquestado por el propio Neumann, con el objetivo de generar expectativas entre los posibles inversionistas y superar el día de su OPI el valor en que hasta ahora fue tasada la empresa: 47,000 millones de dólares.

Según TWSJ, los ejecutivos de WeWork sostendrán en los próximos días una reunión con banqueros de Wall Street con la intención de hacerse de un préstamo, respaldado por activos, de más de 6,000 millones de dólares. El destino de ese dinero sería tratar de reducir la próxima oferta de sus acciones.

En este sentido la estrategia parecería ser correcta a partir del hecho de que WeWork es una empresa que aún no genera dividendos y sí pérdidas, tal y cual ocurre con Uber y Lyft, dos startups que salieron a cotizar a la bolsa este año en medio de grandes expectativas pero adoleciendo de lo mismo: utilidades nulas.

Desde su fundación el año 2010, WeWork ha sido vista como un unicornio tecnológico, al punto que al día de hoy cuenta con el apoyo de Goldman & Sachs, Benchmark, SoftBank, Fidelity Investments y T. Rowe Price. Sin embargo, aún no logra cuadrar las cuentas: en 2017 tuvo ingresos por 886 millones de dólares y pérdidas netas por 933. En 2018 ambas estadísticas aumentaron, para bien y para mal: 1,820 millones de ingresos, por 1,900 de pérdidas.

Y mientras el punto de equilibrio parece cercano y la compañía continúa creciendo (en 2018 registró 90% de ocupación a nivel mundial), hay quienes no terminan por entusiasmarse con ella. Falta muy poco, sin embargo, para saber si la empresa de co-working vale los 47,000 millones de dólares en los que está valuada o, con un poco de suerte, eleva su precio.

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