ohsumi nobel de medicina 2016
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Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2016 por sus descubrimientos sobre los mecanismos de autofagia, un proceso fundamental de la degradación y el reciclado de componentes celulares.

La palabra autofagia deriva del griego donde “auto” significa “por uno mismo” y “fagia” significa “comer”, por lo que autofagia significa “comerse a sí mismo”. Este concepto comenzó a usarse en los años sesenta donde se descubrió un “compartimiento de reciclaje” intracelular denominado lisosoma. A principio de los noventa Yoshinori Ohsumi comienza a estudiar mejor este proceso en las levaduras demostrando una maquinaria muy sofisticada intracelular

Ohsumi  descubrió un nuevo paradigma para entender como las células reciclan su contenido. Encontró  un nuevo camino para comprender la importancia de la autofagia en muchos procedimientos fisiológicos, como es la adaptación a la inanición o las respuestas a las infecciones. Las mutaciones en los genes autofágicos pueden causar enfermedades incluyendo cáncer y enfermedades neurológicas

Para poder estudiar este proceso Ohsumi necesitó encontrar un mecanismo disruptor del proceso de degradación celular en las vacuolas (una organela que forma parte de los lisosomas de las células) de las  levaduras mientras el proceso de autofagia se encontraba activo. Luego cultivó la levadura mutada que carece de enzimas de degradación vacuolar y simultáneamente estimuló la autofagia privando de alimento a las células. Después  de unas horas, las vacuolas estaban llenas de unas vesículas que no habían sido degradadas en el proceso, las autofagosomas, demostrando así que la autofagia existe en las levaduras. Más importante aún, fue el descubrimiento de un método que identifica y caracteriza la llave genética participante de este proceso. Este trabajo fue publicado en 1992.

A partir de ahí Ohsumi expuso a las células de las levaduras a sustancias químicas que producían mutaciones genéticas al azar y vio inducían a la autofagia. Un año después logró identificar los primeros genes esenciales para la autofagia, luego de lo cual descubrió las proteínas codificadas en dicho proceso. El resultado demostró que la autofagia es controlada por una cascada de proteínas y complejos proteicos, cada una de las cuales regulan un estadio de la formación de los autofagosomas.

Luego de esto había que saber si este descubrimiento podía trasladarse al género humano.

Gracias a Ohsumi y otros investigadores que siguieron sus pasos en la investigación, hoy sabemos que la autofagia controla importantes procesos fisiológicos celulares, donde los componentes de las mismas deben ser degradados y reciclados. La autofagia puede rápidamente proveer de energía y construir bloques de renovación de componentes celulares, y es por lo tanto esencial en la respuesta celular a la desnutrición y a otros tipos de estrés. Luego de una infección, la autofagia puede eliminar  la invasión intracelular de virus y bacterias.

Contribuye también al desarrollo del feto y la diferenciación embrionaria. Las células usan la autofagia para eliminar proteínas dañadas y organelas, como un mecanismo de control que es crítico para contrarrestar las consecuencias negativas del envejecimiento.

 

La disrupción de la autofagia se la vio asociada a la aparición de Parkinson, Diabetes 2 y otras enfermedades que aparecen con la edad. Mutaciones en los genes que actúan en este mecanismo se encuentran asociados a la aparición de enfermedades genéticas, así también como disturbios en el mecanismo de la autofagia pueden estar asociados con el cáncer.

 

Actualmente se están llevando a cabo intensas investigaciones para desarrollar drogas que tengan como mecanismo blanco el proceso de autofagia de diversas enfermedades.

 

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