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Airbus quiere avanzar sobre el mercado estadounidense para servicios comerciales de aviones no tripulados, aunque muchos funcionarios y consultores de la industria se preocupan de que un embotellamiento normativo amenace con impedir tales iniciativas.

Una nueva filial llamada Airbus Aerial marca la primera incursión americana de la compañía aeroespacial francesa en vehículos aéreos no tripulados, después de una serie de tropiezos y falsos arranques en Europa. Cuando se trata de desarrollar o producir sistemas de aviones no tripulados, Airbus está a la zaga de sus rivales Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman e Israel Aerospace Industries.

Basado en la experiencia de la empresa en tecnologías de imagen y gestión de proyectos, el plan prevé el uso de drones fabricados por otros, junto con diseños internos.

El objetivo es comenzar el próximo año con la oferta de servicios, tanto al gobierno como a clientes corporativos, que incluyen desde el monitoreo de la agricultura hasta la verificación del mantenimiento de puentes y la inspección de las líneas ferroviarias y las torres de teléfonos celulares. Los ensayos podrían comenzar este año.

Airbus prevé eventualmente utilizar la misma entidad para ayudar a entregar paquetes y proporcionar conectividad de datos para automóviles y otros usos urbanos en los Estados Unidos y otros lugares.

Para 2020, el mercado global de servicios de drones tendrá un valor de más de US$ 127.000 millones, según una estimación de PwC. Sólo las aplicaciones de infraestructura podrían representar US$ 45.000 millones en negocios. Otras estimaciones se refieren al segmento de entrega de paquetes, que actualmente está a la espera de un avance normativo para comenzar operaciones en los EEUU, llegando a millones de vuelos diarios en todo el mundo en dos décadas.

Pero los agresivos planes de Airbus para generar ventas de más de US$ 100 millones en cinco años a partir de servicios de aviones no tripulados podrían fallar por la inacción gubernamental. La compañía y otros defensores de aviones no tripulados deben superar la incertidumbre regulatoria en los Estados Unidos, debido en parte a retos técnicos inherentes que integran aviones no tripulados en el espacio aéreo nacional. La perspectiva de nuevas redes de control de tráfico aéreo de baja altitud, necesarias para entregar paquetes a hogares o fábricas, también se complica con una moratoria de la mayoría de las nuevas reglas federales impuestas por la administración del presidente Donald Trump.

Unos 100.000 aviones no tripulados están registrados para operaciones comerciales en los Estados Unidos, pero hoy en día se limitan en gran medida a volar a la vista de los operadores y permanecer por debajo de 400 pies.

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