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AT&T anunció la compra de Time Warner el sábado, por US$ 85.400 millones. Una vez que se incluya la deuda, la operación llegará a los US$ 108.700 millones. Es el segundo gran paso reciente que da AT&T para meterse de lleno en el mundo de los medios. A mediados del año pasado adquirió DirecTV por US$ 48.500 millones.

Time Warner es una de los mayores grupos de medios, desde producción de películas y programas televisivos, hasta señales de TV paga y participa del servicio de video bajo demanda en Internet Hulu). Entre sus principales activos figuran: HBO y HBO Latin America, Cinemax, Turner Broadcasting International, Turner Broadcasting System Latin America (Chilevisión y podría comprar Telefé en Argentina), CNN, Warner Bros. (productos, salas de cine, teatros, estudios de cine) y New Line Cinema, entre otros.

La compra prevista se inscribe en la estrategia de AT&T de lanzar un servicio OTT llamado DirecTV Now a fin de este año. A su vez, la operación muestra la ambición del operador para suministrar contenidos junto con las conexiones de red inalámbricas y por cable. En este sentido, las implicancias de la compra redundarán en un pormenorizado estudio por parte de las autoridades regulatorias.

El acuerdo genera un nuevo tipo de actor que representa una amenaza para los jugadores de televisión por cable de Estados Unidos. Con una red móvil que cubre más de 315 millones de personas en los Estados Unidos, AT&T se perfila en convertirse en el primer proveedor de telefonía móvil de Estados Unidos que compite con las compañías de cable a nivel nacional en la provisión de banda ancha móvil y el vídeo incluido.

“Esta es una combinación perfecta de dos empresas con fortalezas complementarias que puedan aportar un nuevo enfoque a la forma en que la industria de los medios de comunicación y las comunicaciones trabaja para los clientes, los creadores de contenido, distribuidores y anunciantes”, aseguró Randall Stephenson, presidente y CEO de AT&T. El ejecutivo agregó que “el contenido premium siempre gana. Ha sido cierto en el cine, en la pantalla del televisor y ahora está lo demostrando en la pantalla del móvil. Tendremos los mejores contenidos premium del mundo con las redes aptas para entregarlo a cada pantalla. El punto débil para los clientes es que paga por el contenido una vez, pero no puede ser capaz de acceder a él en cualquier dispositivo y en cualquier lugar. Nuestro objetivo es resolver esa situación”.

El significado de la compra

La compra de Time Warner por parte de AT&T refleja el momento de inflexión que vive la industria de telecomunicaciones. Los operadores deben redefinir su papel en un universo donde los usuarios hacen cada vez un uso mayor de los accesos de banda ancha (fijos y móviles) y paga por contenidos especiales (como Netflix) sin recibir ingresos extras, más allá del cobro del abono.

AT&T está optando por sus propios contenidos. En un sentido similar camina Telefónica, quien el año pasado culminó la compra de Canal+ y el mes pasado cerró un acuerdo con Vivendi para ofrecer contenidos premium a sus clientes móviles en América Latina.

Verizon, el mayor rival de AT&T en EEUU, optó por hacerse con AOL y Yahoo en la búsqueda de un posicionamiento en el mundo digital.

Presiones financieras y repercusiones en América Latina

La compra de Time Warner puede colocar a AT&T frente a presiones financieras. El operador espera ahorros por US$ 1.000 millones debido a sinergias a partir de los tres años posteriores a la compra –relacionadas con gastos corporativos. A su vez, AT&T espera lograr oportunidades de ingresos incrementales, que ninguna de las empresas podrían obtener de manera independiente.

Dada la estructura de la transacción, que incluye acciones de AT&T como parte del acuerdo, la empresa espera mantener un balance sólido y se compromete a mantener las métricas para continuar con notas de grado de inversión.

Hacia el final del primer año después del cierre de la compra, AT&T espera que la deuda neta sobre el EBITDA ajustado se ubicará en un rango de 2,5 veces.

En caso de darse las presiones financieras, se renovarían las ansias de venta de DirecTV Latin America por parte de AT&T, que en su momento valorizó en US$ 10.000 millones. Si bien la cifra es importante, no llega al 10% del total de la transacción con Time Warner. Por otra parte, la futura propiedad de los contenidos  podría revalorizar la operación de TV paga satelital latinoamericana.

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