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La disrupción tecnológica conlleva profundos cambios en los hábitos de consumo y en las maneras en que las empresas se relacionan con sus potenciales consumidores. Este fenómeno, de transformación y adaptación constante, fomenta la hipercompetencia entre los tradicionales jugadores de cada industria y crea un espacio para el surgimiento de nuevos actores, muchos más propensos a la innovación y a la satisfacción de las generaciones de clientes más jóvenes.
En el sector de la banca comercial minorista,  los clientes tienen cada vez mayor contacto con su banco, pero el 95% de las veces lo hacen de manera digital/online. La demanda está centrada en el manejo electrónico de sus cuentas, las transacciones remotas y los pagos móviles; y aquí es donde la industria financiera ha sido desafiada por el auge de las fintech.
Estas empresas de finanzas digitales, que ya son más de 1.100 en Latinoamérica, compiten con herramientas de analytics, aplicaciones de customer service que funcionan las 24hs, integración de plataformas, Inteligencia Artificial y Big Data, motivo por el cual llevan la delantera en la generación de estrategias de microtargeting y servicios diferenciales para sus clientes, acelerando la transformación de los bancos hacia un modelo más digital.
Para mantenerse competitivos,  los sectores bancarios tradicionales no sólo deben revisar sus procesos operativos, sino también pensar críticamente acerca de las capacidades de sus plataformas digitales, introduciendo cambios y modernizándolas.
Además, en la cultura de la interacción y el acceso a la información en tiempo real, los bancos deben encontrar el equilibrio entre generar nuevas innovaciones y controlar los costos, mientras cumplen con los requisitos normativos. Y, para resolver estos desafíos, necesitan una infraestructura tecnológica con plataformas abiertas, en constante desarrollo y evolución.
“La innovación no implica la mera adopción de tecnologías de última generación, sino una modificación en los procesos, en la toma de decisiones y en las metodologías de trabajo, donde todos sus colaboradores adquieren un rol cada vez más protagónico. Es decir, se necesita un cambio cultural de fondo en toda la empresa”, explica Jorge Payró, Director Comercial de Red Hat. Según los especialistas, una real transformación digital comprende, entonces, la implementación y la maduración de un cambio cultural de largo alcance al interior de cada compañía, que permita incrementar la agilidad, la flexibilidad y el espíritu colaborativo entre los equipos.
Por este motivo, expertos en tecnología que asesoran a distintos actores del sector bancario, han acuñado el concepto de “Banca Abierta” u “Open Banking”, que se refiere a las compañías de servicios financieros que crean un ecosistema con modelos de liderazgo e innovación abiertos, en la que distintos grupos de colaboradores aportan a un objetivo en común: crear soluciones novedosas, ágiles y escalables que permitan resolver los desafíos tecnológicos actuales.
Paralelamente, al aprovechar las plataformas de código abierto, los bancos pueden tener la oportunidad de proporcionar servicios innovadores para sus clientes y mantenerse a la vanguardia, al mismo tiempo que garantizan las normas de cumplimiento y de seguridad. Con el foco en los usuarios, el sector bancario se vuelve abierto, lo que le permite:
  • Mejorar el rendimiento de las operaciones que realizan los clientes, al reducir el tiempo de inactividad del servicio, maximizar la cantidad de transacciones que se pueden hacer por segundo y ofrecer una arquitectura de plataforma con interfaces fáciles de navegar y entender.
  • Aumentar la protección de bases de datos e información sensible, optimizar los servicios de verificación de identidad, mejorar la seguridad de las transacciones electrónicas, el procesamiento, transacción y acreditación de pagos online, y el envío de dinero mediante mecanismos digitales o de plataformas móviles.
  • Avanzar en la generación de nuevos centros de almacenamiento de datos, plataformas integradas, infraestructuras de TI estandarizadas y aplicaciones con buen rendimiento en la nube híbrida. Esto contribuye a satisfacer las demandas y fortalecer los vínculos con los clientes, atender las exigencias de los reguladores y cumplir con los protocolos de seguridad.

Con esta apuesta por la transformación, los bancos tradicionales buscan innovar en un mundo que cambia velozmente, con el objetivo final de escalar fácilmente las soluciones diferenciales que desarrollaron,  explorando  y experimentando a mayor escala y menor riesgo. En definitiva, buscan adaptarse para continuar siendo relevantes para el nuevo tipo de cliente, heredero de la revolución digital.

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