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El año pasado, Coca-Cola y Arcor se unieron para crear el fondo Kamay Ventures, dándole forma así a la primera iniciativa en la región de dos gigantes del consumo masivo que buscan invertir en empresas de tecnología.

La nueva compañía está gerenciada por Overboost, una incubadora de startups que la semana pasada invirtió en la firma Arqlite, dedicada a la tecnología de reciclado que desarrolla materiales de construcción de alta eficiencia producidos con plásticos reciclados.

Arqlite, fundada y dirigida por Sebastian Sajoux, está construyendo una planta en Estados Unidos y otra más en Europa para reciclar toneladas de plásticos complejos, flexibles y laminados generados por las principales compañías productoras de packaging y las convierte en un agregado liviano para la construcción conocido como leca plástica.

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La leca es una piedra ecológica, tres veces más liviana y 10 veces más aislante que la piedra mineral, lo que impacta en un menor costo de logística e instalación. Sirve para hacer relleno de hormigón liviano, premoldeado de hormigón y también se utiliza en jardinería.

La directora de Kamay es Gabriela Ruggeri, emprendedora y miembro muy activo de la fundación Endeavor. Asegura que en los próximos tres años invertirán en alrededor de 10 emprendimientos por año y entre 100.000 a 300.000 dólares por proyecto. Se fijan en comercio digital, Fintech, Inteligencia en la distribución, embalaje y logística, tecnología para el agro, biotecnología, y salud nutricional; además de iniciativas enfocadas en el cuidado del medio ambiente.

La incubadora tiene el apoyo de IBM, está gestionada de manera independiente por Overboost y tiene como objetivo promover soluciones innovadoras que contribuyan a la digitalización de las diferentes etapas del proceso productivo.

“Observamos que hay necesidad de innovar tanto de la mano de las fintech, para llegar al 50% de la población económicamente activa que sigue estando no bancarizada, como del comercio digital, para mejorar y agilizar la forma de operar de las grandes compañías”, dicen desde Kamay sobre la importancia de la digitalización del canal de ventas tradicional.

La propuesta de Roberto Lavagna se inspiró en el fondo especial de la construcción como un mecanismo para generar empleo por parte del sector privado. Por cierto, tanto desde el sector privado como desde la Casa Rosada apuestan a la construcción como salida. Lo fundamentan en un déficit de vivienda que se estima en 4 millones de unidades y que es transversal pero con mayor urgencia en las 4.000 villas miseria en las que viven 5 millones de personas.

Claro que hace falta “generar confianza para que los argentinos al menos saquen de las cajas de seguridad una parte de los US$ 175.000 millones de dólares”, señalan en la cámara sectorial. El Estado nacional, a su vez, debe unos $ 8.000 millones a las provincias que dejaron unas 30.000 viviendas sin terminar desde las últimas Paso. Esas obras podrían ocupar a unas 45.000 personas. Se calcula que desde las Paso, el gremio de la construcción perdió 210.000 empleos.

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