Sri Shivananda, SVP y CTO PayPal
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Por: Sri Shivananda, SVP y CTO PayPal

La inteligencia artificial y sus aplicaciones han tenido un impacto significativo en casi todas las industrias. Definida como una técnica que permite a las máquinas imitar el comportamiento humano, las marcas están utilizando IA para automatizar procesos a un ritmo acelerado. Vemos esto en muchos puntos de interacción con la marca: sugerencias de sitios en nuestro motor de búsqueda, asistencia de carriles en vehículos de pasajeros y solución de problemas de aplicaciones, por nombrar algunos.

La IA no es un fenómeno nuevo, de hecho, existe ya hace casi 50 años, y ha evolucionado constantemente, casi a diario. A medida que nos volvemos más eficientes, y la inteligencia artificial aprende a emular mejor la inteligencia humana, las empresas se benefician de una mayor eficiencia de procesos y operaciones. Como solo un ejemplo, el análisis realizado por PWC predice que la IA podría contribuir hasta $ 15.7 billones a la economía global en el 2030. De esto, $ 6.6 billones probablemente provendrán de una mayor productividad; $ 9.1 billones, por efectos secundarios de consumo.

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Existe una conciencia creciente a nivel mundial sobre cómo la IA puede proporcionar resultados óptimos mientras se trabaja en conjunto con los humanos. Esto significa esencialmente que los humanos y la IA aumentan las capacidades únicas de cada uno; tales como las cualidades innatamente humanas de liderazgo, emoción, compasión, trabajo en equipo, creatividad y la velocidad, escalabilidad y capacidades cuantitativas de la IA. Según un reporte de Accenture, si bien AI es una herramienta que apenas está siendo explorada en America Latina, específicamente America del Sur, ya existen varios casos de uso en la región que muestran los beneficios de la misma. Lo que falta es un intento claro de evaluar el real valor puede traer la IA y los desafíos que deben ser superados. No hay duda de que la incorporación de Inteligencia Artificial en la economía latinoamericana tiene tres grandes beneficios: mejores empleos, más productividad y mayor crecimiento económico. Accenture asegura que la región tiene una necesidad imperiosa de alcanzar una solución sostenible para sus bajos niveles de productividad y crecimiento económico.

Hay una cascada de casos de uso de IA en todas las industrias. La industria fintech, en particular, puede beneficiarse enormemente al integrar AI en sus procesos y funciones. Tiene el potencial de reducir costos, aumentar la productividad y contribuir a las prácticas orientadas al cliente de las empresas fintech en todo el mundo. A medida que la IA se adentra más en el discurso fintech, hemos sido testigos del surgimiento de algunas tendencias clave.

En primer lugar, las organizaciones fintech están utilizando AI y Machine Learning (ML) para medir el riesgo y evaluar los casos de fraude. Aquí, las herramientas analíticas se utilizan para recopilar evidencia y se analizan los datos, en donde las herramientas de inteligencia artificial aprenden y trazan el comportamiento del usuario y buscan patrones que pueden usarse para identificar posibles intentos de fraude. Con el tiempo, los sistemas de inteligencia artificial pueden aprender y adaptarse para eliminar casos no descubiertos y refinar las capacidades de detección de fraude y riesgo para proteger mejor a los consumidores.

En segundo lugar, la IA se usa cada vez más en la gestión de las relaciones con los clientes. Según Gartner, para 2020 los consumidores manejarán el 85 por ciento de sus relaciones con la empresa sin interactuar con un ser humano. Las empresas de tecnología financiera también están utilizando sistemas orientados al cliente, como chatbots o sistemas de voz capaces de proporcionar una interacción similar a la humana con los consumidores para resolver problemas de manera efectiva a una fracción del costo, sin importar la hora del día. A su vez, los usuarios pueden realizar pagos y transacciones directamente utilizando chatbots, sin la necesidad de intervención humana o la descarga de aplicaciones. Los consumidores buscan cada vez más experiencias rápidas y personalizadas, que pueden ser entregadas por asistentes virtuales basados en inteligencia artificial. Estos asistentes pueden incluso dar sugerencias financieras respaldadas por datos al aprovechar sus capacidades de minería y análisis.

Las empresas fintech pueden utilizar la inteligencia artificial para campañas más personalizadas, al aprovechar los datos anónimos del comportamiento del usuario no identificables para adaptar las campañas y ofertas relevantes. AI también puede ayudar con la retención y lealtad del cliente, ya que puede tener en cuenta la información del cliente para asegurarse de que las empresas estén ofreciendo los productos más adecuados en el momento adecuado. Esto brinda a las empresas la oportunidad de mejorar sus servicios y ofertas, lo que ayuda a la lealtad del cliente.

Por último, la IA tiene un inmenso potencial para hacer que la decisión de crédito sea fluida, más rápida y más eficiente. Además de las aplicaciones robustas de AI en la gestión de riesgos, las empresas de tecnología financiera que ofrecen servicios de crédito están utilizando AI para evaluar rápidamente la solvencia de un cliente. Permite a las empresas determinar rápidamente si deberían poder otorgar crédito a ese cliente nuevamente, o qué soluciones de crédito podrían ajustarse mejor.

Está claro que la IA está permitiendo una metamorfosis de organizaciones a través de verticales y está asumiendo tareas cada vez más complejas. Si bien esto es un buen augurio para la industria en su conjunto, es fundamental ver la IA no solo como inteligencia artificial, sino como inteligencia aumentada. AI y ML pueden aumentar las capacidades de la fuerza laboral actual, pero tienen que trabajar en conjunto con las personas para obtener resultados óptimos. El futuro de la IA debe ser mapeado con el capital humano en mente. La inteligencia colaborativa de máquinas y humanos supera por mucho a cualquiera de ellos de forma aislada. A medida que la IA madura y evoluciona, la fuerza laboral deberá mantener el ritmo en términos de habilidades y capacidades.

Existe la necesidad de más educación y de que las empresas y los gobiernos desempeñen un papel en el uso ético de la IA. Los casos de uso futuros surgirán a medida que la IA adopte y evolucione aún más. Ya hemos cruzado el AI Rubicon, y el futuro está en la simbiosis de la máquina y la inteligencia humana.

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