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La compañía de Cupertino ha presentado de manera oficial su primera tarjeta de crédito, que por el momento sólo se lanzará comercialmente en Estados Unidos. No ha trascendido si hay planes para comercializarla en Europa. Se trata de una tarjeta Mastercard y será emitida por Goldman Sachs, a través de su división de banca minorista, Marcus.

Los más fanáticos de Apple la llevan probando varios días, ya que la compañía envió invitaciones entre clientes seleccionados por sorteo de entre aquellos que habían solicitado la Apple Card.

La tarjeta en sí misma no supone ninguna revolución. La importancia reside en que se trata de la primera incursión de Apple en el jugoso negocio de los pagos y puede considerarse el prólogo de lo que puede ser un desembarco más ambicioso en la actividad bancaria. Con este producto, el gigante de la manzana busca fidelizar todavía más a los millones de usuarios del iPhone.

La compañía de la manzana asegura que no tendrá acceso a los datos bancarios del usuario ni a su nivel de gasto.

Se trata de una tarjeta virtual, no física, pensada para ser usada desde el iPhone o desde el Apple Watch para pagar en los comercios que acepten el sistema de pagos sin contacto (contactless). En España son la mayoría, pero en Estados Unidos no está tan extendido. Para usarla es necesario tener activado el standard de pago Apple Pay.

El usuario que lo desee, no obstante, puede pedir una tarjeta física, que recibirá por correo y de manera gratuita. Es de titanio, blanca y sin la numeración que suelen llevar la mayoría de tarjetas.

La tarjeta aplica bonificaciones del 2% en las compras realizadas con Apple Pay y del 3% si lo que se adquiere son productos de Apple. Según fuentes del mercado, estos descuentos no son llamativos, aunque subrayan que la tarjeta carece de comisiones y que Apple no penaliza aplazamientos extra de los pagos.

Como corresponde a un producto Apple, la estética y la facilidad de uso está muy cuidada. Cada movimiento de la tarjeta va identificado por colores y categorías.

Apple asegura que la privacidad está garantizada y que no tendrá acceso ni a las compras efectuadas, ni conocerá el nivel de gasto de los usuarios. Su socio, Goldman Sachs, necesita poder acceder a esta información para gestionar las cuentas, pero se ha comprometido a no utilizar los datos bancarios con fines comerciales ni a compartirlos con terceros.

Según un sondeo llevado a cabo por JD Power unos días antes de lanzarse Apple Card, el 52% de los encuestados con edades entre los 18 y los 29 años conocían la tarjeta y más de la mitad se planteaba probarla, tal y como recogió Financial Times.

Apple ha desmentido que esta tarjeta vaya a permitir el pago con criptodivisas.

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