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“Vivir de rentas” está asociado a comprar (o heredar) inmuebles u otro tipo de activos, rentabilidad financiera o inversiones. Para lograrlo hace falta: inteligencia, creatividad, sabiduría, libertad personal y productividad.

Debes disponer de ingresos mensuales que reúnan una serie de requisitos: #1 Ser superiores a tus gastos. #2 Ser suficientes para vivir. #3 Serlo con carácter estable y recurrente. #4 Ser pasivos o residuales (que no tengas que trabajar, en otras palabras).

Pero con el auge del Bitcoin y otras alternativas ya se habla de “criptorenta”, el resultado de herramientas que te permiten tener un ingreso mensual estipulado haciendo “rendir” tus activos financieros.

El paso de la Bitcoineta por Córdoba (Argentina) dejó un nuevo concepto asociado a este cambio cultural que crece en en el país: la criptorenta, una nueva forma de hacer rendir tus Bitcoins más allá de esperar que suba.

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Rodrigo Gallego es uno de los tripulantes de este utilitario Mercedes Benz que recorre Argentina y la región “evangelizando” sobre el blockchain, las criptomonedas y el Bitcoin, como nave insignia. Se define como “nómade digital” y está construyendo su criptorenta, un ingreso que viene de sus inversiones en Bitcoin y que no se limita a esperar que su cotización suba.

“Con 2 Bitcoins (aproximadamente unos US$ 110.000) se puede obtener una renta anual del 6% que a los valores actuales equivalen a unos $82.000 mensuales, mucho más de lo que sacarías por el alquiler de un departamento de ese valor”, explica.

Pero enseguida aclara que construir una criptorenta requiere aprender y entender el funcionamiento de estos mercados y sus instrumentos colaterales y derivados donde -siempre- hay riesgos asociados.

Rodrigo no “entra y sale” de sus posiciones en Bitcoin, sino que apuesta a esta moneda como activo y -lo dice en estos términos- “si el barco se hunde, me hundo con el Titanic”.

La “familia bitcoin” lo antecede

Para la Familia Bitcoin, 2018 fue un año que tuvieron que sortear. Originarios de Holanda, en el verano de 2017 vendieron casi todas sus posesiones y las invirtieron en Bitcoin, con el objetivo de convertirse en “nómadas digitales“, viviendo un estilo de vida minimalista, impulsado por la moneda digital.

“No se puede mirar al futuro. Vivimos de forma muy sencilla, vivimos el día a día”, explica Didi Taihuttu, el padre de la familia Bitcoin.

“En 2018 nos dijimos: ‘Vamos a coger este año, nos vamos a ir a vivir a zonas de acampada, a vivir en la naturaleza, a vivir en hermosos países asiáticos, y lo vamos a ver como una aventura’. ¿Cómo podemos ahorrar tantos Bitcoins como sea posible pero seguir disfrutando de la vida?’ Una furgoneta camper en Portugal junto al mar, durmiendo gratis, duchándose en la playa; todas las cosas que las niñas no habían hecho nunca. Y las niñas decían: ‘Oh, sí, eso es una aventura. No son nuestros padres los que están deprimidos porque Bitcoin se hunde'”.

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Y eso es lo que hizo la familia. Tras superar 2018, llevan más de tres años y medio viajando y viviendo el estilo de vida nómada que esperaban que les permitiera la criptodivisa. “En 2018, la vida nos costaba un Bitcoin al mes. Ahora, en 2020, un Bitcoin nos compra un año”, dijo Taihuttu.

Él y su mujer se llevaron a sus tres hijas en busca de la libertad y de “dejar de ser parte del sistema”.

Instagram/thebitcoinfamily

Durante los primeros seis meses de sus viajes impulsados por el Bitcoin, mantuvieron sus cuentas bancarias tradicionales, pero en los últimos años se deshicieron de ellas y sólo han utilizado criptomonedas y soluciones criptográficas. Antes de obtener su primera tarjeta de débito criptográfica hace dos años, compraban cupones de Bitcoin en línea y los cambiaban por comestibles o cupones de McDonald’s, reservando todo, desde vuelos y hoteles en línea con Bitcoin.

“Por supuesto, es un poco una apuesta”, dijo Taihuttu. “Pero, por otro lado, sólo estás jugándotela si no estás dispuesto a perder y para nosotros, en ese momento de la vida, nos dimos cuenta claramente de que el dinero ya no tenía ningún valor para nosotros. Estábamos dispuestos a perderlo todo, todo el dinero, todo el lujo, porque eso ya no nos importaba”.

¿Qué le depara el futuro a la familia Bitcoin? “Esa es una pregunta muy difícil. En mi caso, tengo sangre viajera que quiere explorar todo el mundo, pero ya hemos pasado de viajar muy rápido a viajar despacio. Nos quedamos en cada país un mínimo de cuatro o cinco meses para explorar realmente el país y conocer a la gente, la cultura”.

Además de continuar con la labor benéfica que llevan a cabo desde hace varios años, Taihuttu afirma que la familia está estudiando la posibilidad de crear algunos “lugares de vida nómada digital” en Portugal y Tailandia para que sus hijas y su mujer puedan tener “bases sociales”.

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