Emmanuel Macron, presidente de Francia y Donald Trump, presidente de Estados Unidos
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El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, alerta de riesgo de “guerra comercial” por el choque que se ha producido entre Estados Unidos y cuatro grandes países europeos sobre la implantación de la llamada Tasa Google. Gurría ha instado a EEUU a volver a la mesa de negociación para evitar un muy inoportuno daño adicional a la economía mundial.

Los ministros de Finanzas de Francia, España, Italia y Reino Unido, han respondido ya a la amenazante carta del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin por el nuevo impuesto a los gigantes tecnológicos y se niegan a suspender las conversaciones en la OCDE y su proyecto fiscal. “Esto no es un capricho. No vamos a aceptar ninguna amenaza”, ha declarado la titular de Hacienda, María Jesús Montero.

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Según confirman fuentes oficiales del Ministerio de Economía francés, la respuesta conjunta ha sido enviada ya replicando que los cuatro países quieren “un impuesto justo a los gigantes tecnológicos” acordado en la OCDE “lo más rápidamente posible” y urgen a reanudar “cuanto antes” las negociaciones en esta organización internacional.

Mnuchin envió una carta a los cuatro ministros, incluida Montero, afirmando que en plena pandemia no veía sentido a mantener negociaciones al respecto y que no se lanzaran a aplicar la tasa de forma unilateral, porque habría represalias de EEUU al perjudicar a empresas de su país.

“Esta carta de Mnuchin es una provocación”, ha declarado el ministro francés Bruno Le Maire este jueves. “¿Qué forma es ésa de tratar a los aliados amenazando constantemente con sanciones a italianos, británicos, españoles o a nosotros?“. Le Maire ha confirmado, según declaraciones facilitadas por su Ministerio, que “pase lo que pase habrá impuesto sobre servicios digitales en Francia en 2020” y recalca que precisamente en esta pandemia “los gigantes tecnológicos son probablemente los únicos que han extraído grandes beneficios en esta crisis”. “Es una cuestión de justicia. No pagan impuestos en los países en que los que operan”, ha afirmado.

Por su parte, en declaraciones a la Cadena Ser, Montero ha replicado así a la carta: “El impuesto digital es una necesidad del siglo XXI, no se trata de un capricho o una excentricidad de ningún país contra otro país. Se trata de que tenemos una fiscalidad analógica y una sociedad y economía digital. No es posible que los negocios tradicionales proporcionalmente estén pagando más impuestos que las plataformas digitales”.

“Ni España, ni Francia, ni Italia ni el Reino Unido , ningún país va a aceptar ningún tipo de amenaza de otros países . La UE en su conjunto no va a aceptar ningún tipo de amenaza porque la legislación fiscal de nuestro países no va dirigida contra ningún otro”, ha agregado la ministra.

Fuentes oficiales del Ministerio de Hacienda ratificaron el pasado miércoles que, pese a la carta recibida de Mnuchin, Montero mantenía intención de seguir adelante con el nuevo impuesto por el que espera recaudar 968 millones anuales.

La actitud de EEUU ha indignado a los principales países europeos, porque Washington les instó primero a no aplicar nada hasta negociar un nuevo impuesto en la OCDE y ahora les dice que suspende las negociaciones por no ser oportuno en la pandemia.

Propuesta de Bruselas

Por su parte el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, ha emitido un duro comunicado en el que advierte del mencionado riesgo cierto de guerra comercial con Estados Unidos si no vuelve a la mesa de negociación y se inicia una catarata de países introduciendo el nuevo impuesto. “Mientras no haya una solución multilateral, cada vez más países adoptarán medidas unilaterales y los que ya las tienen no podrán seguir reteniéndolas. Esto, a su vez, desencadenaría disputas fiscales e, inevitablemente, aumentaría las tensiones comerciales”. Según Gurría, “una guerra comercial, especialmente en este momento, en el que la economía mundial está pasando por una recesión histórica, perjudicaría aún más la economía, el empleo y la confianza. Una solución multilateral basada en la labor de los 137 miembros en la OCDE es claramente el mejor camino a seguir”.

También el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha hecho un llamamiento a EEUU a volver a la mesa de negociación y, en caso contrario, ha asegurado que la Comisión Europea propondrá un impuesto digital para que lo apliquen todos los países europeos. Bruselas ya lo intentó en el pasado, pero países como Alemania lo frenaron, mientras que Francia o España han seguido adelante de forma unilateral.

La Tasa Google ha generado rechazo en las empresas afectadas, en el país de origen de estas y también en el ecosistema de las empresas digitales, pues hasta las startups creen que acabarán indirectamente perjudicadas, un coste repercutido que podría también llegar al consumidor tal y como ha asegurado Amazon en Francia.

Con el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (IDSD), el Gobierno pretendía recaudar 1.200 millones de euros, pero esa cifra ya se ha rebajado a 968 millones, un dato que en cualquier caso coincidiría con las estimaciones más optimistas realizadas por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

Son pocas las certezas que el impuesto da a día de hoy, pues se discute como impuesto global en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pero algunos países se han adelantado con decisiones unilaterales para poder aplicarlo. Francia, una de las naciones pioneras, echó inicialmente el freno a la vista de que las investigaciones de EEUU podrían derivar en aranceles para los productos galos. Las investigaciones ya están dirigidas también al caso español, un examen sobre si la ‘tasa Google’ puede derivar en conductas “inadmisibles o discriminatorias” que “carguen o restrinjan el comercio de EEUU”.

El impuesto, que está dirigido a grandes tecnológicas como Google, Apple, Facebook, Amazon o Netflix, pretende gravar con el 3% de los ingresos (no de los beneficios) a compañías que superen los 750 millones de euros de facturación global y los 3 millones en España.

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