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La digitalización está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y ha transformado el modo en que pagamos.

En esta nueva era, un euro digital garantizaría que los ciudadanos de la zona del euro puedan seguir teniendo acceso, sin coste alguno, a un medio de pago sencillo, universalmente aceptado, fiable y sin riesgo.

Un euro digital seguiría siendo un euro. Sería una forma electrónica de dinero emitido por el Eurosistema (el BCE y los bancos centrales nacionales) que todos los ciudadanos y empresas podrían utilizar —como los billetes, pero en formato digital—.

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“Nuestro trabajo trata de asegurar que, en la era digital, ciudadanos y empresas sigan teniendo acceso a la forma más segura de dinero, el dinero de banco central”, Christine Lagarde, presidenta del BCE.

El Banco Central Europeo ha dado luz verde al proyecto para reinventar la divisa europea del siglo XXI en pleno boom del pago electrónico, del avance de las stablecoin y de la apuesta de grandes gestores y pequeños inversores por el universo de criptoactivos como el bitcoin y el ethereum.

El proyecto del euro digital se compone de dos fases. En una primera, que durará los dos próximos años, se realizará una investigación que abordará cuestiones clave relacionadas con el diseño y la distribución de la divisa. Tras esa fase, arrancará un periodo de implementación, que se alargará posiblemente hasta 2026, por lo que el euro digital no se lanzaría como pronto hasta entonces. De esta forma, aclaró que la decisión de emitir un euro digital “llegará más tarde”.

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Por otro lado,  se han llevado a cabo experimentos en las cuatro áreas siguientes: el libro de registro digital en euros; privacidad y lucha contra el blanqueo de capitales; límites al euro digital en circulación; el acceso del usuario final mientras no está conectado a Internet y facilita la inclusión con los dispositivos adecuados. “No se identificaron obstáculos técnicos importantes para ninguna de las opciones de diseño evaluadas”, revela la nota publicada por el banco central.

«Estaremos en contacto con el Parlamento Europeo y otras autoridades europeas y les informaremos periódicamente de nuestras conclusiones. También participarán ciudadanos, comercios y el sector de pagos», explicaba Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE.

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El BCE ha destacado que la arquitectura que emplee en la infraestructura de euro digital será “amistosa” con el medio ambiente. De las arquitecturas que se han probado de forma experimental, el coste energético empleado para realizar decenas de miles de transacciones por segundo ha sido “insignificante” en comparación con el consumo de energía “de criptoactivos como el bitcoin”.

Por delante queda por definir el papel de instituciones financieras y fintechs en la nueva divisa, que probablemente ofrecerán wallets en euros digitales a los clientes en nombre del BCE. En España, la banca se aglutina en el proyecto Iberpay, que cuenta con 16 entidades, lideradas por Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell, para realizar transferencias de dinero digital.

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