Marcos Mauro, presidente de DataArt para Latinoamérica
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Por Marcos Mauro, presidente de DataArt para Latinoamérica 

El mundo cambió y con él, las personas. Ya sea la manera de trabajar, la forma de cuidarnos y proteger a nuestras familias o simplemente cómo disfrutamos el tiempo libre, todo mutó radicalmente en sólo unas pocas semanas. Y en este contexto de incertidumbre, en el que las estructuras se están redefiniendo a una velocidad sin precedentes mientras el Covid-19 sigue propagándose en todos los países, las organizaciones buscan asegurar de alguna forma la continuidad de su negocio.

La tecnología se ha transformado hoy más que nunca en una aliada invaluable, desempeñando un papel fundamental a la hora de poner a disposición de las personas los sistemas que necesitan para mantenerse productivas, sin importar en qué lugar se encuentren. Para eso, incluso aquellas empresas más tradicionales, deberán invertir tiempo y recursos en adquirir o escalar rápidamente ciertas capacidades tecnológicas que den respuesta a las nuevas necesidades que han surgido: desde herramientas de colaboración y comunicación, hasta el desarrollo crítico de TI, soporte y prestación de servicios.

En el corto plazo, las organizaciones se moverán indefectiblemente hacia formas de trabajo más ágiles, con colegas sentados a muchos kilómetros de distancia trabajando eficientemente por un objetivo común y mejorando su capacidad de respuesta ante distintas externalidades. De hecho, la dispersión geográfica es reconocida como una de las estrategias de mitigación de riesgos más efectivas.

Es momento de aceptar que el trabajo en equipos distribuidos es una realidad que llegó para quedarse. Si bien FlexJobs y Global Workplace Analytics indican que en los últimos 10 años el número de empleados remotos creció un 91%, algunos directivos aún temen que un modelo de trabajo más flexible afecte la productividad. Les aseguro que este miedo no tiene fundamento y se relaciona más con inseguridades propias respecto al control y la confianza en el equipo. Si vamos a los números, el 78% de los empleados cree que un acuerdo de trabajo flexible los hace más eficientes.
Hace tiempo venimos hablando del futuro del mundo laboral y de la necesidad de adaptarse y dar respuesta a las nuevas expectativas de las personas; del work-life balance y de los beneficios del trabajo colaborativo. Hoy, por una causa que jamás hubiéramos imaginado, ese futuro llegó.

Gracias a la tecnología y a la confianza depositada en cada equipo, es posible imaginar la reanudación de las operaciones y una recuperación exitosa sin atarse a un espacio geográfico. Y cuando se trata de tiempos inciertos como estos, esa tranquilidad no tiene precio.

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