Donald Trump. Fotografía: Archivo TyN
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Al más puro estilo de Donald Trump, sin ofrecer prueba alguna y desde el sitio en el que gusta de atrincherarse cuando desea llamar la atención del mundo cuando no afectarlo, el presidente de Estados Unidos acusó a Google de haber influido en el proceso electoral que lo condujo a habitar la Casa Blanca, asegurando que el motor de búsqueda más popular del mundo habría influido en el voto a favor de Hillary Clinton.

“¡Wow! Acaba de publicarse un reporte”, escribió Trump faltando ocho minutos para las 11:00 horas. “Google manipuló entre 2.6 y 16 millones para Hillary Clinton en la elección de 2016. Esto fue hecho púbico por un simpatizante de Clinton, no uno mío. Google debería ser demandado. Mi victoria fue mucho más amplia de lo que se pensó”, añadió, etiquetando de paso a @JudicialWatch, una organización activista de origen conservador.

La acusación de Trump sólo se basa en los dichos Judicial Watch, un grupo que se ha caracterizado por exhibir los modales más rancios del ala conservadora, y que suele atacar de manera frecuente al Partido Demócrata a través de demandas que la mayor de las veces carecen de sustento, a la vez que ha sido exhibido por presentar acusaciones sin fundamento.

A contracorriente de lo que la mayoría de la opinión pública y los medios de comunicación han publicado, Trump revierte los señalamientos que se han ventilado en torno a las elecciones presidenciales de 2016: que el gobierno de Vladimir Putin habría influido de manera determinante para sesgar el voto estadounidense a favor del multimillonario metido a presidente, a la vez que la tramposa influencia ejercida por la desaparecida empresa británica de marketing político Cambridge Analytica, la cual fue contratada por los organizadores de la campaña de Trump

El mundo parece estar al revés, y esa es la manera en que le gusta verlo a Trump, pero incluso organizaciones republicanas prominentes, como tal es el caso del Centro Brenan para la Justicia de la Universidad de Nueva York, que se ha manifestado en numerosas ocasiones en contra de la ideas vertidas en ese sentido por el mandatario.

En su página de Internet, se puede leer: “El presidente Donald Trump ha dicho, repetida y falsamente, que millones votaron ilegalmente. Sin embargo, investigación tras investigación se ha demostrado que las acusaciones de fraude son muy raras, la suplantación de votantes es prácticamente inexistente y muchos de los problemas relacionados con presuntos fraudes apuntan a errores no intencionados por parte de los votantes o los administradores de la elección”.

La acusación de Trump se inscribe dentro del ya largo pulso que ha sostenido en contra de las plataformas tecnólogicas más influyentes del mundo, entre ellas FacebookTwitter, Instagram y la propia Google, entre otras, a las que señala de sesgar la información que publican o entregan a sus miles de millones de usuarios, siempre en detrimento de sus partidarios.

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