Fuente: WSJ
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China es uno de los países más avanzados en el tema de la robotización, y más aún en lo que se refiere a los robots propiamente dichos.

Allí hay robots en los bancos, con voces femeninas que se dedican a dialogar con clientes; robots oficiantes de boda o a cargo del entretenimiento en los locales; pero sobre todo, hay robots en los restaurantes.

Los puestos que tienen los robots en estos lugares pueden variar: interactuar con los clientes como maître, servir la comida como camarero o cortar los fideos en la cocina. Según señaló Wang Peixin, dueño de Together Restaurant en Beijing, en un artículo de Wall Street Journal, “A los jóvenes les gusta dedicarse a lo nuevo, y los robots son un estilo elegante y moderno de servicio”.

En otro restaurante de la región, su propietaria, Jiao Songhui, señaló que allí están luchando con el aumento del costo de los ingredientes y de la mano de obra. Entre 2014 y 2015, los salarios de los trabajadores urbanos aumentaron un 10%. En este contexto, el costo del robot es sólo el pago de unos meses del salario de un trabajador.

Gran parte del interés por estas máquinas tiene que ver una población cambiante. En un país en el que los salarios están aumentando a medida que la población en edad de trabajar se reduce, el gobierno está presionando a los fabricantes para automatizar y así compensar la escasez de mano de obra.

De acuerdo al informe, en la actualidad hay alrededor de 800 empresas chinas que participan en la robótica, aunque muchos de ellos no son muy útiles. Lo cierto es que ahí están, y cada vez con más participación en la sociedad.

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