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Después de años de existencia en varias ciudades del mundo, las calles de la ciudad de Buenos Aires recibieron los servicios de Uber, aplicación que ahora se encuentra en una instancia judicial que ordenó el bloqueo de su plataforma mientras se define su futuro en la capital argentina. Y el mes próximo se sumarán los de Cabify.

La empresa española creada en 2011 se diferencia de su competencia mediante la oferta de tarifas fijas por distancia (no por tiempo), la posibilidad de realizar una reserva con anticipación, servicio de call center 24 hs, seguro de responsabilidad civil para sus usuarios y la legalidad para operar previamente al inicio de sus operaciones.

A partir de la ola de protestas que despertó Uber en Buenos Aires, que incluyeron 25 cortes de calles por parte de los taxistas, desde Cabify explicaron que se encuentran en negociaciones con el Gobierno para  dialogar y entender cuál será la forma adecuada de operación en el país, inicialmente en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Cabify está presente en España, Perú, Chile, México y Colombia.

Las aplicaciones que conectan pasajeros con choferes particulares irrumpen en un mercado regulado, como el transporte en taxis. En definitiva, es otra arista de impulso que conlleva el avance de las tecnologías de comunicación en un escenario donde los smartphones -y las aplicaciones móviles- forman parte del uso cotidiano de los ciudadanos.

Las quejas de los taxistas suelen basarse en el concepto de competencia desleal, ya que los choferes de Uber y Cabify no deben someterse a controles oficiales, ni pagar licencias especiales para funcionar. A su vez, ponen en juego el sistema de recaudación fiscal de las ciudades donde operan, ya que estas empresas no suelen tributar.

Pero la tecnología llega con su pátina de optimismo y mejoras para sus usuarios. Ricardo Weder, CEO de Cabify Latinoamérica, explica que “la llegada de nuevas tecnologías y modelos de negocios emprendedores que rompen los esquemas habituales, representan una mejora imprescindible para la sociedad en cualquier país”.

Lo cierto es que este tipo de servicios basados en plataformas tecnológicas, en cualquier ámbito que abarquen, obligan a una revisión de las regulaciones existentes. El caso de los taxis no será excepción en Argentina, a pesar de las presiones que ejerce el Sindicato de Conductores de Taxi que consideran ilegales los nuevos servicios.

Por caso, esta semana la comisión de Transportes del Senado de Chile recibió representantes de taxistas, Uber y Cabify. El objetivo es conocer más a fondo los argumentos de los taxistas tradicionales y también saber sobre la operativa de las plataformas tecnológicas para transporte.

No es de extrañar que este tipo de encuentros tenga lugar en la vecina Argentina.

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