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El 31 de diciembre de 2019 en China se reportó el primer caso oficial de coronavirus. Con corte al 21 de febrero de 2020 se reportaban 74.000 casos y 1.700 muertes según la Organización Mundial de la Salud. El caso recordó la gripa AHN1 (2010) y el SARS (2004), aunque existen antecedentes registrados de casos de epidemias gripales en los años 1957 y 1968 en Asia. Con una mortalidad estimada del orden del 3% (menor al SARS, que era del 10%) las alertas en Asía y en el mundo se han puesto a la orden del día. Expertos prevén que la epidemia puede ser peor que el SARS (generó 800 muertos en Asia) y su costo económico, que oscila entre el 0.6% y el 2% del PIB de Asia de acuerdo con estimaciones del Asian Deveploment Bank.

La situación ha estado marcada por diferentes medidas que cambian la normal perspectiva económica. Por ejemplo, las oficinas de Google se han cerrado temporalmente en Taiwán y Hong Kong, la firma Starbucks ha cerrado temporalmente 4.292 cafés en toda China, mientras que Disney acaba de cancelar las actividades de su resort en la ciudad de Shanghái4 . Los envíos de comercio han venido retrasándose: por ejemplo, Australia ha puesto requisitos y tiempos de espera mayores a los barcos provenientes de China. Singapur ha expedido normas para que los ciudadanos chinos que trabajan en puertos vuelvan a su país a la brevedad. Esto ha generado importantes retrasos en el comercio mundial en un momento en que el mismo se encontraba con bajo dinamismo dados los efectos de la guerra comercial de 2019.

Las aerolíneas Iberia, Lufthansa, British Airways y United Airlines, entre muchas otras, han cancelado sus vuelos a China. La holandesa KLM los mantiene, pero permite cancelación sin costos. Esto ha llevado a un panorama de aislamiento parcial.

En menos de 3 semanas, grupos chinos de turistas han sido regresados de países como Tailandia, Vietnam, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Turquía, entre otros. El efecto de la reducción del turismo puede ser un efecto que impacte pronto la economía mundial. China hoy es responsable del 16% de la economía mundial y sus turistas son cerca 150 millones de personas que compran USD 277.000 millones de dólares al año en el extranjero.

De acuerdo con S&P Global Ratings, el menor tráfico de pasajeros y de carga podría llevar a una menor demanda de petróleo y menor uso de refinerías en lugares cercanos como Corea del Sur; se estima que las exportaciones de combustible refinado caerían entre un 15% y un 35%. Sectores como el petroquímico y el de transporte marítimo enfrentan una importante presión para atender sus actividades comerciales.

La situación ha llevado a que China emplace medidas de restricción de viajes y salidas de las ciudades de la provincia de Hubei, ubicada en la región central del país.

La provincia de Hubei, objeto de cuarentena, es importante para mantener la conectividad del transporte interno, por eso se teme que el cierre de medios de transporte y ciudades afecte la economía más de lo que se cree inicialmente. La cuarentena5 y la restricción de viajes ha llevado a que la China esté con altos niveles de parálisis.

Se estima que esta región de Hubei genera el 5% del PIB de China. Nissan, Honda y General Motors tienen plantas de producción en esta provincia. De hecho, Wuhan es considerada la ciudad número 13 en importancia de suministros industriales a nivel de Asia por parte de la firma Bloomberg.

Aunque para algunos es prematuro hablar del impacto económico, otros se atreven a estimar algunos de los efectos. Timo Wollmershäuser, del Instituto Alemán de Investigación Económica – IFO cree que el costo puede llegar ascender al 1% del PIB durante el año 20206; uno de los argumentos para considerar esta afectación tiene que ver con los traumas a las cadenas globales de producción. De acuerdo con el World Deveploment Report (2020) del Banco Mundial, China junto con Polonia y Sudáfrica son los 3 países que más rápido se integraron a las cadenas de valor globales entre 1990 y 2015.

El momento económico actual puede derivar en deterioro generalizado, en especial en China. Para algunos observadores el virus podría reactivar la ola de protestas en Hong Kong. El mundo espera con mucha atención cuál puede ser el avance para controlar el virus a la mayor brevedad posible, para evitar un deterior general de los negocios en la segunda economía del mundo. La revista The Economist, por ejemplo, considera que en caso de un deterioro generalizado el primer trimestre llevaría un crecimiento del 2% .

Fuente: Informe Económico Bancario Trimestral,Felaban

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