Carlos Torres, presidente de BBVA
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El BBVA había descartado un ajuste en el personal de sus sucursales durante el 2020, pero ha cambiado de opinión.

Gracias al «mejor trimestre de los dos últimos años», como ha destacado la entidad, el banco ha conseguido cerrar el pasado año con un beneficio neto de 1.305 millones de euros, lo que supone un brusco descenso, una caída del 63,9%, en comparación con el resultado de 2019.

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Sin embargo abre la puerta a una “reestructuración rápida” en España y el Centro Corporativo, que ejecutaría en el primer semestre de este año. Pagará 0,059 euros como dividendo, el tope permitido por el BCE este año, y anuncia una recompra de en torno al 10% de las acciones.

El grupo que dirige Carlos Torres había negado hasta ahora su intención de afrontar una reducción extraordinaria de costes por esta vía, aunque justifica que “las necesidades cambiantes del negocio” le han obligado a estudiar todas las alternativas para acelerar su reestructuración en el primer semestre de 2021. “Nos hemos comprometido a desarrollar un plan pero estamos trabajando en ello”, ha señalado el CEO, Onur Gençsin dar más detalles sobre a qué áreas del negocio afectarían los ajustes.

En relación con el papel que ha jugado el banco para ayudar a sus clientes en las dificultades generadas por la pandemia, la entidad financiera ha enfatizado que «hemos concedido en el año 2020 moratorias de pago por valor de 38.000 millones de euros y financiación a través de programas gubernamentales por valor de 25.000 millones de euros». La situación de crisis internacional es evidente en el balance de la entidad financiera vasca, que registra ya un «ligero aumento», de momento tan sólo dos décimas, en la tasa de morosidad de sus créditos. Una tasa que ha pasado del 3,8% al 4%.

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Los números del BBVA

El BBVA ganó 1.305 millones de euros en el 2020, un 62,9% menos que el ejercicio anterior, debido a que tuvo que hacer provisiones  extraordinarias por valor de 2.200 millones para hacer frente a la crisis de la Covid, así como por el ajuste del fondo de comercio de filiales extranjeras que realizó a principios de año.

Del resultado atribuido del grupo (3.084 millones), un 45% procede de México, un 15% de España, un 14% de Turquía, un 11% de Estados Unidos (mercado en el que ya  ha desinvertido), un 11% de América del Sur y un 4% del resto de Eurasia.

La venta de su filial americana aportará unos 8.500 millones de capital, que el banco destinará a crecer de manera rentable en sus mercados y a incrementar la remuneración al accionista.

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