Imagen: ICT Legal Consulting
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En los últimos tiempos el lado oscuro de las grandes compañías tecnológicas ha sido ventilado en los medios de comunicación mundiales. Un día es Facebook, otro más Amazon, el siguiente Apple y la rutina se repite. Y si bien es cierto que dichas empresas han transgredido normas elementales en cuanto a su relación con sus usuarios, también lo es que no pueden ser eternamente los villanos de la historia.

Es el caso de Google, que en algún sentido ha obtenido una victoria luego de que la Corte Europea de Justicia dictaminara que el llamado “derecho al olvido” en el motor de búsqueda no tiene aplicación más allá de las fronteras de los países que forman parte de la Unión Europea (UE).

El “derecho al olvido” es una regulación impuesta por la Comisión Nacional de Informática y de las Libertades (CNIL, por sus siglas en francés), que el año 2014 exigió a la compañía de Mountain View borrase los resultados de búsqueda a nivel global que contuviesen información falsa o aviesa en torno a una persona. La aplicación de dicho concepto implicó que, si era exigido por los usuarios del buscador, Google tendría que borrar la información solicitada.

El fallo de la Corte Europea no elimina la norma en la UE, pero sí lo hace en el resto del mundo, por lo que de existir solicitudes de aplicación del “derecho al olvido”, sólo serían desterrados los resultados correspondientes a los países miembros de la Unión, mientras que en el resto del mundo seguirían apareciendo cada vez que solicitase en el motor de búsqueda.

En su momento, Google se inconformó con el dictamen, pero terminó por aplicar un algoritmo de bloqueo geográfico en orden de acatar la regulación europea. Sin embargo, se resistió a extenderlo al resto del mundo apelando a la naturaleza libertaria de la Internet así como al hecho de que la aplicación del “derecho al olvido” a nivel mundial podría ser utilizado por gobiernos autoritarios para encubrir violaciones a los derechos humanos en países distintos a los pertenecientes a la UE.

La cruzada emprendida por Google, que fue apoyada en su momento por Microsoft, Wikipedia y algunas organizaciones civiles formadas por periodistas, tales como Artículo 19 y el Comité de Reporteros sin fines de lucro para la Libertad de Prensa, supone un revés para los organismos reguladores de las plataformas digitales en Europa, que en los últimos tiempos han mantenido una vigilancia estricta sobre las grandes tecnológicas estadounidenses, especialmente Google, Amazon, Facebook y Apple.

“El balance entre el derecho a la privacidad y la protección de los datos personales, por un lado, y la libertad del derecho a la información de los usuarios de Internet, por otro, es probable que varíe significativamente alrededor del mundo”, señaló la Corte Europea en un comunicado.

Google, por su parte, tras conocer el fallo del tribunal, también se pronunció al respecto: “Desde 2014 hemos trabajado arduamente para implementar el ‘derecho al olvido’ en Europa con la finalidad de conseguir un equilibrio razonable entre los derechos de acceso a la información y la privacidad de las personas. Es bueno saber que el tribunal está de acuerdo con nuestros argumentos”.

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