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La relación de Google con el Viejo Continente está más tirante que nunca. Hace un par de semanas, la Unión Europea acusó al megabuscador de abusar de su posición dominante a la hora de mostrar resultados de búsqueda. Margrethe Vestager, principal autoridad regulatoria anti-monopolio en Europa, había adelantado que están investigando las operaciones de Google en la región.

A esto hay que sumar el conflicto que enfrentó a la firma estadounidense con los diarios digitales españoles, quienes proponían la creación de un impuesto al determinar que Google News ganaba dinero al mostrar un extracto de sus artículos. La compañía con sede en Mountain View decidió dar de baja el servicio en España porque no lo monetiza por publicidad, generando un perjuicio aún mayor a los diarios digitales de ese país.

Pero ahora, la estrategia de Google es diferente: acercarse a los diarios europeos, para menguar la presión de las autoridades europeas. En este sentido, anunció el martes pasado en Londres el lanzamiento de Digital News Iniciative, un programa para promocionar y financiar el periodismo online. El objetivo principal de este acuerdo será explorar formas para “incrementar las ganancias, tráfico y el compromiso de las audiencias”. El presupuesto destinado por Google será 150 millones de euros, el equivalente a más de 165 millones de dólares, para invertir en proyectos que muestren formas innovadoras de periodismo digital.

Además, Google instalará sedes en París, Hamburo y Londres con personal especializado que coopere con las redacciones europeas en el desarrollo de habilidades digitales de sus periodistas. También ofrecerá recursos y herramientas online, elaboración de informes a partir de periodismo de datos, y financiamiento de informes sobre conductas de consumo de noticias en Europa. Y extenderá su programa Google Journalism Fellowship a Europa.

Google está aprovechándose de las deficiencias de los medios “históricos” de papel para innovar en Internet con el propósito de evitar problemas de copyright, como ya ocurrió con los diarios españoles, pero también con los editores alemanes. Y mostrar una cara más amigable ante los reguladores europeos, pero también es una estrategia de negocios: su principal competidor, Facebook, se adelantó en la jugada ofreciendo herramientas para editores en su red social. La red social, igualmente, enfrentará un difícil panorama con las regulaciones de  la Comunidad Europea.

El problema radica en que es una alianza despareja en dos sentidos. Por un lado, Google, con un esquema de negocios automatizado basado en la publicidad; por el otro, los diarios online, con fuerte participación “humana” y también basado en la publicidad. Por el otro, el megabuscador no genera valor en sus contenidos, sino en su poder de indexar páginas web, que no genera costos adicionales; mientras que el valor periodístico, a través de investigación y desarrollo de nuevas formas de contar historias en Internet, es muy caro.

El tiempo dirá si ambas partes podrán sacar provecho a una alianza que más que prometedora (para los medios) o si se trata de un mero salvavidas en el medio de océano de incertidumbre en el que las grandes compañías de Internet hay confinado a los sitios informativos.

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