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De las decisiones de política pública de los próximos años dependerá si la Argentina se sube al tren de la economía del futuro o se estanca en relación a la región y el mundo. Así lo advierte la GSMA, asociación global de la industria móvil, en un nuevo documento titulado: “¿Qué debe incluir la política pública del próximo presidente para integrar completamente a Argentina a la economía digital?”.

Lanzado en el contexto de las elecciones presidenciales de este mes, el documento hace foco en las urgentes reformas de políticas públicas necesarias para impulsar la economía digital. La GSMA pide a la próxima administración apoyar la expansión de la conectividad para garantizar que el país pueda beneficiarse de la próxima ola de innovación que transformará a las industrias, basada en tecnologías como la inteligencia artificial, Internet de las Cosas y Big Data.

“La industria de telecomunicaciones puede ser un aliado estratégico en el proceso de recuperación económica de la Argentina”, señala Lucas Gallitto, Director de Políticas Públicas para América Latina, GSMA. “El aporte económico total del sector móvil en el país podrá alcanzar los USD 26 mil millones para el año 2020, equivalente al 4,6% del PIB nacional. Esta cifra se compone del impacto directo generado por los operadores móviles, el efecto  indirecto sobre la economía más amplia y el incremento de la productividad de las empresas y los empleados como resultado del uso de este tipo de servicios. “Mirando hacia el futuro, se espera que 5G genere USD 91 mil millones de expansión económica en América Latina -5.4 por ciento del crecimiento del PIB- para 2034. Argentina puede beneficiarse del impacto transformador de las comunicaciones futuras, pero para eso es necesaria una revisión urgente del marco regulatorio de las TICs”.

Argentina está a la zaga de los principales mercados de la región como Brasil, Colombia y México, que han estado actualizando sus leyes de telecomunicaciones para crear una regulación capaz de impulsar la inversión y promover la innovación. “Si Argentina no revierte este retraso pronto, serán los otros países de la región los que capturen las inversiones y beneficios de la economía digital”, advierte Gallitto.

De acuerdo al documento presentado por la GSMA, uno de los pilares fundamentales que Argentina debe fortalecer es la institucionalidad. En la última década ha habido cambios significativos y constantes en las estructuras que definen tanto la política pública del sector, como la regulación específica. Estos cambios atentan contra la previsibilidad y seguridad jurídica, factores clave para una industria intensiva en inversiones.

El reporte presenta cuatro áreas de recomendaciones para modernizar el marco regulatorio argentino:

  1. Emprender una reforma fiscal que mejore la asequibilidad del acceso a internet móvil, en especial para los sectores más vulnerables de la sociedad. Los impuestos representan hoy casi un tercio del Costo Total de Propiedad Móvil, una proporción similar a la que existe en mercados como Turquía y el Congo. La eliminación del impuesto interno sobre servicios móviles tiene el potencial de incrementar el PIB nacional hasta US$1.8 mil millones en un período de 5 años, sumando cerca de 1.7 millones de nuevas conexiones.
  2. Crear un Plan Federal de Despliegue de Infraestructura de Telecomunicaciones para agilizar la instalación de antenas e incrementar la capacidad de las redes. Las trabas burocráticas municipales son el principal obstáculo para el despliegue de infraestructura. Urge fomentar el diálogo y la cooperación entre autoridades nacionales, provinciales y municipales; así como explorar modelos innovadores para fomentar la conectividad en áreas remotas.
  3. Definir una política de espectro eficiente y predecible, orientada a maximizar el bienestar social de los usuarios y no los ingresos del Estado. Para que los operadores puedan ofrecer servicios de calidad, el regulador de telecomunicaciones debe asegurar el acceso a espectro suficiente y a precios razonables. El patrón de consumo de los usuarios, cada vez más dato-intensivo requiere más espectro, en condiciones adecuadas para dar respuesta a la demanda. Además, debe existir una hoja de ruta pública que permita a las empresas diseñar un plan de inversiones a futuro sostenible.
  4. Encarar una desregulación inteligente, dando curso a la simplificación normativa y eliminación de regulación obsoleta. La regulación en materia TIC debe acompañar el dinamismo propio del ecosistema digital. Es necesario un marco regulatorio a prueba de futuro, basado en objetivos y principios generales, que proteja a los usuarios y no ponga frenos a la innovación. Dado que muchas de las tecnologías del futuro funcionan sobre la base de la cadena de valor de datos, Argentina debe avanzar en una nueva ley de protección de datos personales alineada a los estándares internacionales.
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