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Italia ha dado un paso al frente contra el coronavirus y lo ha hecho con la ayuda de Santander. El país ha vendido 1.000 millones de euros en deuda con un objetivo muy concreto: recaudar fondos para financiar la lucha contra el Covid-19. Esta emisión tendrá el sello sostenible y supone su estreno en una nueva modalidad de bonos ESG (siglas de medioambiental, social y de gobernanza) que acaba de ser avalada por las autoridades mundiales.

La operación es la primera salida de Italia al mercado después de que el país se convirtiera en la zona cero de Europa de la pandemia y se ha hecho a través de Cassa Depositi e Prestiti, una entidad pública controlada por el Ministerio de Economía y Finanzas italiano.

La emisión abre la puerta a que otros países hagan un movimiento similar y España, por su condición de nación también muy afectada por el coronavirus, está a la cabeza de la lista de candidatas a seguir los pasos, algo que podría hacer a través del ICO, según señalan fuentes financieras.

Italia se ha rodeado de varios pesos pesados de la banca de inversión para sacar adelante la operación, con Santander como uno de los bookrunners. Los grandes italianos, como UniCredit Intesa, también están en el grupo de bancos directores, al igual que BNP Paribas, Société Générale y Morgan Stanley.

El volumen final de la operación ha ascendido a 1.000 millones y se divide en dos tramos, uno a tres años y otro a siete. La demanda ha rozado los 2.000 millones y ha permitido a Italia reducir el interés que había ofrecido pagar en un primer momento a los inversores. El dinero irá íntegramente a luchar contra la emergencia desatada por el Covi-19 y a financiar la reconstrucción del país desde varios frentes.

Uno de ellos será la ayuda a las empresas, especialmente a las pymes, para que tengan acceso a recursos tanto a través de los bancos como con préstamos directos. También se darán fondos a las autoridades locales para que tomen medidas sanitarias, sociales y económicas. Por último, el dinero servirá para financiar la construcción, el desarrollo, la renovación o el mantenimiento de hospitales, centros sanitarios, equipos médicos o tecnologías que permitan proteger a la población de la amenaza de la pandemia.

Italia y sus bancos asesores han aprovechado el paso que dio a finales de marzo la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA), la organización que alberga los comités encargados de establecer los principios de los bonos verdes, sociales y sostenibles, cuando anunció la posibilidad de incluir la lucha contra el Covid-19 entre los criterios que sirven para conseguir la etiqueta social en una emisión de deuda.

La ICMA animaba a empresas, bancos e instituciones públicas a lanzarse a esta nueva modalidad de bonos verdes con fines sociales e Italia ha cogido el guante. Eso significa que su emisión no sólo ha atraído a los tradicionales inversores, sino también a los grandes fondos que se han constituido en los últimos años y que seleccionan exclusivamente activos ESG para sus carteras.

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