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El BBVA anunció ayer la apertura del proceso para realizar despidos de varios miles de empleados. Fuentes del mercado estiman que pueden plantear la salida de unas 3.000 personas. La recién fusionada CaixaBank ya ha abierto el ERE que podría afectar a 6.000 o 8.000 trabajadores. El Santander adelgazará la plantilla en 5.000 personas, aunque los despidos netos son 3.572 por el efecto de las recolocaciones. En la fusionada Unicaja los sindicatos esperan unas 1.500 salidas, que se unirán a los 750 voluntarios de Ibercaja. En total, son unas 15.000 salidas. Desde 2008, la banca ha perdido casi 100.000 empleos, el 35% según los datos del Banco de España.

El año pasado, porque fue el año de la pandemia y no iba a ser bien visto por la sociedad, los bancos redujeron su ritmo de despidos. Según cálculos del mercado, se llegaron a las 2.300 bajas en las plantillas de las entidades, a falta de conocer las cifras oficiales del Banco de España.

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Pero la presión sobre la cuenta de resultados aumenta y, pese al coste de reputación que siempre acarrean estas operaciones, se ha vuelto a abrir la veda para reducir plantillas. Las reducciones más activas se darán en las entidades fusionadas; pero también las que se mantienen en solitario preparan fuertes recortes, como el BBVA.

“Nuestro sector se encuentra en un contexto de profunda transformación marcada por una enorme presión competitiva, bajos tipos de interés, la adopción acelerada de los canales digitales por parte de los clientes y la entrada de nuevos actores digitales”, explicó ayer la entidad presidida por Carlos Torres en la misiva enviada a los 23.000 empleados del banco en España.

“Garantizar el empleo a futuro”

“En este contexto, para garantizar nuestra competitividad y la sostenibilidad del empleo a futuro, resulta imprescindible continuar trabajando de forma aún más decidida en reducir nuestra estructura de costes”, añadió. El viernes 16 de abril abrirá oficialmente las conversaciones para el realizar un ERE que afectará a varios miles de empleados. Diferentes analistas los han cifrado en unos 3.000, pero el banco no ha transmitido la cifra definitiva a los sindicatos. El banco ha comenzado lo que el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, definió como la “gestión dinámica” de la plantilla.

La semana próxima será el turno de CaixaBank, que fijará la cifra de despidos tras cerrar ayer la composición de la mesa negociadora. La reunión vivió desacuerdos, ya que CC OO pidió la retirada de la mesa de los artículos 41 y 51 del Estatuto de los Trabajadores “para negociar al uso y en el ámbito de la empresa al amparo de los acuerdos vigentes”.

El sindicato considera que “de nuevo CaixaBank incumple sus compromisos y se niega a retirarlo apostando por negociar limitando plazos y con la amenaza jurídica de la aplicación unilateral si no hay acuerdo, en lugar de haber optado por una negociación constructiva según lo recogido en el acuerdo de 2012 y que hubiera permitido negociar previamente la homologación de la plantilla de Bankia y posteriormente las medidas organizativas y de empleo más adecuadas, sin plazos ni amenazas”, afirmó el sindicato mayoritario.

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En CaixaBank se esperan entre 6.000 y 8.000 salidas, aunque la cifra se puede mitigar con la colocación en el propio grupo, y en otras empresas no bancarias, de parte de los despedidos.

Esta ha sido la estrategia del Santander, que ha acordado una reducción de plantilla este año de 3.572 personas, pero ha reubicado en Santander Personal (que sigue siendo Banco) a 400 y otros 1.100 en empresas del grupo. En total, 5.072, “la cifra que el banco dijo que tenía que reducir. Nuestro trabajo fue evitar 1500 salidas más”, apuntan fuentes de CC OO. En la filial británica ha anunciado el despido de 600 personas.

Desde este sindicato creen que la estrategia del Santander es exportable al BBVA y a CaixaBank, aunque es pronto para saber cómo puede encajar en los planes de este banco. También apuntan que entre 2021 y 2022, las salidas de empleo pueden acercarse a las 20.000 personas.

Un empleo no tan seguro

Otro de los protagonistas en este campo es Ibercaja, que ya ha cubierto con trabajadores voluntarios el 99% de los despidos previstos en el expediente de regulación de empleo que está aplicando para aligerar su plantilla. Los planes firmados llegan hasta las 750 salidas, con empleados que ahora tienen entre 57 y 63 años, el primer perímetro por longevidad establecido en el ajuste laboral.

El Sabadell pactó en 2020 con los representantes trabajadores la salida de 1.817 personas, de las que aún faltan unos 1.000 por abandonar la entidad. El banco espera ahorrarse 115 millones en costes anuales.

Los bancos han dejado de garantizar empleo de por vida. Desde 2008, el sector ha pasado de 270.855 empleados a 176.838 en 2019, una reducción de 94.017 personas, según el Banco de España. Sin embargo, las salidas reales han sido de 117.000 trabajadores, ya que en estos 11 años los bancos han contratado a unos 23.000 nuevos empleados, la mayor parte de ellos más jóvenes y con retribuciones más bajas. El sector continúa su proceso de reconversión.

Fuente: El País

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