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La crisis del coronavirus está suponiendo un momento de dificultad para los neobancos por la caída de algunas de sus actividades más rentables, como los servicios de intercambio de divisas, entre otros. Así lo señala un reciente informe de la firma de inversión tecnológica Finch Capital en el que analiza el futuro próximo del sector fintech.

La fase de recuperación también será compleja para el sector de la banca fintech, según los autores del estudio. De hecho, buena parte de las entidades se verán empujada a entrar en una fase de consolidación a través de fusiones.

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Finch apunta a varias causas por las que neobancos como N26 o Monzo buscarán fusionarse entre ellos. Por un lado, la creciente demanda de servicios no presenciales (entre ellos la banca) está generando problemas de escala dentro del sector fintech. Para abordar esta creciente demanda, los autores del informe prevén que las entidades aborden importantes inversiones tecnológicas.

Sin embargo, el capital para financiar estos proyectos será escaso durante los próximos años, anticipa el informe, por lo que se producirá una creciente competencia entre neobancos y entidades tradicionales, que también atraviesan sus propias transformaciones digitales.

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Los neobancos tampoco podrán recurrir masivamente a las salidas a Bolsa como herramienta para acceder a nuevo capital. Así lo creen los autores del informe, que prevén que las ofertas públicas de suscripción (OPS) serán “más complicadas” durante los próximos cinco años de lo que lo fueron en los últimos cinco.

El último factor que empujará al sector de los bancos digitales a fusionarse entre sí será la cada vez mayor dificultad de la banca tradicional para llevar a cabo compras de compañías fintech. Las recientes caídas en Bolsa han deprimido todavía más los múltiplos a los que cotizan las entidades (en Europa, la gran mayoría están por debajo de su valor en libros) y agrandado, por tanto, el diferencial con las start up financieras de mayor éxito que, de media, cotizan en el entorno de cuatro veces su valor contable y alcanzan incluso valoraciones de hasta nueve veces su valor en libros, como es el caso del gigante de los pagos electrónicos Adyen.

Frente a las improbables compras de neobancos por parte de las entidades financieras tradicionales, los analistas de Finch Capital ven más probable la adquisición por parte de fondos de capital riesgo, que tienen los bolsillos llenos de recursos con los que invertir y, sobre todo, la venta a otra compañía fintech.

Hipotecas y tráding, al alza

Frente al desafío de sectores como los neobancos o las compañías especializadas en pagos (afectados por las restricciones a los viajes, que han hecho desplomarse los volúmenes), el informe ve un gran potencial en los segmentos de negocio hipotecario y del tráding.

Las fintech hipotecarias, según los analistas de Finch Capital, tienen un gran potencial de crecimiento, ya que el negocio del crédito para la adquisición de vivienda está todavía dominado por intermediarios con presencia física. La nueva realidad tras la crisis del coronavirus, en su opinión, impulsará las alternativas remotas y online. Esto da pie a que el sector experimente “una disrupción digital” inminente, según sus estimaciones.

Entre las compañías que se beneficiarán de este cambio de paradigma tras la crisis está Trussle, una firma tecnológica participada por BBVA (a través de Propel, su vehículo de inversión en venture capital). El informe prevé que tanto su valoración como su volumen de negocio crecerán en la era poscoronavirus.

El otro gran segmento fintech especialmente beneficiado por las crisis es el de las soluciones tecnológicas de tráding en Bolsa. El estudio destaca que, en el actual escenario, estas compañías están experimentando un notable incremento de su negocio, ya que “la volatilidad es su mejor amigo”.

Y después de que la tormenta haya pasado, los analistas prevén que las aplicaciones digitales de tráding sigan ganando peso en el mercado, debido a su modelo de negocio de bajas o nulas comisiones: “El servicio de bróker gratuito ha atraído a millones de nuevos inversores minoristas”, reconoce el informe.

Las operaciones siguen adelante a pesar de la crisis

La crisis del coronavirus ha impactado en el sector fintech, pero no ha detenido por completo las operaciones. Este mes, por ejemplo, Sabadell entró en el capital de la start up Fluzo, especializada en la medición de audiencias para publicidad. El banco catalán invirtió 500.000 euros y Ardan Partners (fondo especializado) otros 800.000 euros para financiar la expansión de la compañía a nuevos mercados.

El pasado 13 de marzo, Santander dio también a conocer su entrada en el capital de la fintech Mercury TFS por unos 30 millones de euros.

Otras compañías, por su parte, están a la búsqueda de nuevos inversores. Es el caso de Flanks, una joven firma de base tecnológica dirigida al segmento de la banca privada y presidida por Álvaro Morales, quien fuera CEO de Banco Santander International y responsable global del negocio de banca privada.

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