COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La Banca en España ha mantenido una posición de liderazgo tecnológico que se ha mantenido en los últimos 30 años. Por poner algunos ejemplos, algunos bancos españoles como el Santander y el BBVA fueron pioneros en el crecimiento por fusiones y adquisiciones transnacionales de gran envergadura por sus capacidades tecnológicas. Varias entidades han sido pioneras en arquitecturas multicanal, aplicaciones móviles y la introducción de redes de alta velocidad en el mundo. Este modelo de éxito tecnológico deberá revisarse por las nuevas tendencias en regulación y por la aparición de empresas tecnológicas que compiten ya con las entidades financieras.

La regulación de medios de pago (PSD2), que entrará en vigor en 2018, introducirá en Europa la posibilidad de crear nuevos medios y servicios de pago. Esta normativa claramente a favor del consumidor, producirá procesos de desintermediación hacia las entidades bancarias. En segundo lugar, se está produciendo en el sector la aparición creciente de empresas tecnológicas que ofrecen servicios bancarios. Y finalmente, las grandes infraestructuras como Facebook, Amazon, Apple y Google están ofreciendo servicios de pago, “wallets” o sistemas de transferencia monetaria a través de redes sociales. En algún caso han solicitado licencia bancaria a la EU.

Los nuevos entrantes digitales ofrecen también préstamos (Crowdsourcing, Peer to Peer Lending) o seguros. Muchas de estas empresas están replanteando los modelos de riesgo. Por ejemplo, calculando riesgos derivados de la actividad de los usuarios en redes sociales. Dicho con otras palabras, las entidades bancarias se enfrentan a empresas tecnológicas que ofrecen servicios financieros y un entorno regulatorio que favorecerá la aparición creciente de estas nuevas empresas. Esta es una tendencia que viene observándose desde hace años en los países “no bancarizados”. Por ejemplo, la referencia mundial en medios de pago por móvil es M-PESA en Kenia, donde ni Google con su servicio Beba puede competir. O el ICICI Bank en India, que ofrece sofisticados servicios a través de redes sociales, móviles, televisión y satélite.

Es cierto que por el momento no existen entidades plenamente digitales que reten a una entidad bancaria en su forma global. Las entidades actuales controlan una infraestructura clave: la cuenta bancaria y los datos de cliente. Por ello, la mayor parte de empresas bancarias está compitiendo bajando las barreras de acceso hacia los clientes y potenciando la usabilidad de las aplicaciones. Al fin y al cabo, la mayor parte de productos financieros es muy dependiente de lo que hoy se denomina “experiencia de usuario”. Asimismo, la gestión de los datos ha dejado de ser únicamente un recurso de valoración de riegos – la base del negocio bancario – para convertirse en una oportunidad de creación de nuevos productos y servicios.

Los clientes dispondrán de mayor información en un medio digital. Por ello, podrán comparar productos y servicios con mucha mayor facilidad. La información creciente pondrá en cuestión los modelos cerrados actuales. Y las primeras instituciones en observar este fenómeno serán las empresas de seguros. Una mayor transparencia pondrá en cuestión el concepto de ‘mutualizar el riesgo’ entre los contratantes de las pólizas. Algunas empresas de “Big Data”, como Lemonade en Nueva York, ofrecen seguros que se calculan en segundos, evidentemente hacia colectivos de un poder adquisitivo y un perfil de riesgo determinados. Lo que esto significa es que, en un mundo más transparente, las tarifas se ajustarán a los riesgos reales sin subvenciones cruzadas entre usuarios, lo que pondrá en peligro el modelo actual del seguro.

En definitiva, la digitalización está produciendo desintermediación, mayor transparencia y poder para el usuario, y potencia la aparición de nuevas empresas mucho más eficientes con una competencia central: la gestión de los datos. Estas tendencias no están exentas de riesgos. El primero es a nivel de cada entidad bancaria e interpelará la definición de su estrategia, arquitectura tecnológica y el desarrollo de nuevas capacidades que permitan la creación de nuevos modelos operativos más ágiles.

Creo que debería atenderse una mejor comprensión, detección y control de riesgos sistémicos. Si las entidades aseguradoras ven en riesgo su modelo de negocio, como argumentaba antes, es muy posible que empiecen a intentar generar ingresos mediante la diversificación de su cartera realizando inversiones en activos financieros de más riesgo. En segundo lugar, la aparición de nuevas Fin-Techs multiplicarán las transferencias de activos entre entidades con un grado de diversificación más alto que el actual.

Debe comprenderse que una cosa es entender el riesgo de una entidad bancaria a través de sus requerimientos de capital. Otra cosa muy distinta es entender los riesgos de las interacciones del nuevo ecosistema financiero que emergerá en Europa. Creo que aún no se han valorado con suficiente precisión el efecto contagio debido al papel de los algoritmos transfiriendo activos a gran velocidad en la crisis del 2007. La tecnología y la regulación están produciendo una revolución en el sector financiero en Europa. Y creo que la aparición de los nuevos mercados financieros digitales requerirá un modelo de gobierno distinto al actual.

El Periódico de Catalunya/WEF

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO