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La población activa más joven -los jóvenes de 18 a 24 años (también conocidos como Generación Z)- ha sido la más afectada profesionalmente por el impacto económico de la pandemia del COVID-19, según revela un nuevo estudio del ADP ResearchInstitute,People at Work 2021: A Global Workforce View.

La encuesta, realizada a más de 32.000 trabajadores de 17 países, reveló que casi cuatro de cada cinco jóvenes de 18 a 24 años (78%) afirmaron que su vida profesional se había visto afectada, frente al 64% de los trabajadores de todas las edades que afirmaron lo mismo en su conjunto.

El 39% declaró haber perdido el empleo, haber sido despedidos o haber sufrido un despido temporal por parte de su empresa, comparado con el 28% de los trabajadores de todas las edades dijeron lo mismo. De hecho, la Generación Z duplicó las probabilidades de experimentar estos impactos en comparación con sus colegas de mayor edad (55+).

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En Chile, más del 50% de los jóvenes afirma que ha debido asumir responsabilidades adicionales en su trabajo, mientras que el 41% manifiesta haber sido despedido de su trabajo, encontrarse con suspensión de contrato laboral o haber dejado de trabajar voluntariamente a raíz de la pandemia.

El optimismo entre la Generación Z sobre los próximos cinco años en el lugar de trabajo ha disminuido sustancialmente desde que se produjo la pandemia, con un 83% de optimismo ahora, frente al 93% de hace un año, un descenso mucho mayor que el de cualquier otra generación.

El informe explora si los efectos de la pandemia han repercutido en las actitudes de los empleados hacia el mundo laboral actual y lo que esperan y desean del lugar de trabajo del futuro.

Los jóvenes en Chile esperan en un 42,37%, que dentro de los próximos tres años, el COVID-19 tendrá un impacto positivo en su vida laboral, versus un 34,94% de quienes piensan que se vivirá un impacto negativo.

Luiz Bernabé, Gerente General de ADP en Argentina, Chile y Perú, comenta, comenta: “La Generación Z se ha enfrentado a una gran inestabilidad profesional justo al comienzo de sus carreras. Para muchos, los efectos económicos del COVID-19 han sido una prueba de fuego”.

“Sin embargo, resulta alentador que, a pesar de todo, los trabajadores más jóvenes estén mostrando una verdadera capacidad de recuperación y determinación, siendo versátiles y buscando oportunidades para asentarse en una base profesional firme.”

Carreras a prueba de futuro

Por ejemplo, la Generación Z ha tenido que ser la más ágil profesionalmente de todos los grupos de edad frente al COVID-19. Más de uno de cada tres (36%) ha cambiado de función o ha asumido una nueva, ya que sus empleadores se han visto obligados a adaptar la forma de trabajar o las habilidades que necesitan y, en algunos casos, a reestructurar sus operaciones, en comparación con el 28% en el caso de las otras generaciones.

Además, uno de cada cinco (20%) intenta activamente preparar su trabajo para el futuro cambiando de función o de sector, mientras que sólo uno de cada siete trabajadores (15%) lo hace en la generalidad de los casos. Los trabajadores más jóvenes también están incrementando sus esfuerzos para establecer redes y desarrollar sus contactos dentro de sus organizaciones, con tres de cada diez (30%) trabajadores de la Generación Z y cuatro de cada diez (40%) de los Millennials más jóvenes (entre 25 y 34 años) en esta situación.

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Luiz Bernabé dice: “Los empleados suelen definir la seguridad laboral por el alcance de su red profesional y la capacidad de aprovechar las relaciones para encontrar trabajos no lineales que puedan ampliar una carrera. Eso es exactamente lo que estamos viendo que hace la Generación Z aquí: están encontrando nuevas formas de escalar.”

“Esto es importante ya que la desafortunada realidad es que entrar en la fuerza de trabajo en una recesión puede causar grandes pérdidas de ingresos iniciales y normalmente desencadena cambios significativos en las estructuras del mercado de trabajo local de los que puede llevar años recuperarse. Cuanto más jóvenes puedan ser proactivos, mejor.”

El estudio también reveló que los efectos profesionales de la pandemia han tenido una importante repercusión en la vida personal de los jóvenes en cuanto a su forma de vida. La Generación Z y los Millennials más jóvenes son los que más probablemente han cambiado o planean cambiar su forma de vida como resultado del COVID-19: el 85% y el 82% lo afirman. “Esto podría tener implicaciones a largo plazo en los trabajos que la gente hace y en cómo y dónde trabajan”, dice Luiz

Una respuesta de aquello es lo que se ve en Chile, en donde casi el 78% de los jóvenes entre 18 y 25 años aseguran que su forma de vida ha cambiado o tienen previsto cambiarla, a causa del impacto que ha tenido el COVID-19 en su vida laboral.

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