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(Latinoamérica) "La región debe avanzar hacia la economía digital para el cambio estructural y la igualdad", planteó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el marco de la Cuarta Conferencia ministerial sobre la sociedad de la información de América Latina y el Caribe realizada en Uruguay.

La infraestructura de telecomunicaciones -particularmente las redes de banda ancha-, las industrias de tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) -software y aplicaciones, hardware y servicios TIC- y el grado de alfabetización digital de los usuarios son los componentes de la economía digital.

Esta, según mediciones preliminares llevadas a cabo por la CEPAL con datos de 2008, representa en promedio 3,2% de la economía de cuatro países de la región (Argentina, Brasil, Chile y México), una cifra significativa si se considera que en la Unión Europea alcanza a 5%.

América Latina y el Caribe avanza a dos velocidades tecnológicas muy diferentes, según plantea el libro Economía digital para el cambio estructural y la igualdad presentado durante el encuentro. Mientras en algunos países las TICs están teniendo un impacto positivo en el crecimiento económico, la inversión tecnológica, la estructura productiva y el comportamiento de las empresas y los consumidores, en otros países los progresos son más lentos, por lo que es necesario reforzar las instituciones y las políticas públicas con una visión estratégica de largo plazo, dice el organismo.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL ejemplificó el asimétrico desarrollo de la infraestructura crítica con la penetración de la banda ancha móvil en la región: en los tres países más avanzados es 15 veces mayor que en los más rezagados. Además, se observa un aumento de la brecha digital de América Latina respecto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en banda ancha móvil (11% versus 55% de penetración en 2011).

Bárcena se refirió a la necesidad de promover la economía digital para impulsar el crecimiento, lo que requiere conjugar nuevas estrategias de política industrial y tecnológica y consolidar un mercado de TIC integrado en el que se incorporen todos los países, sectores productivos y segmentos sociales. "La economía digital es una fuerza crucial para impulsar el cambio estructural, avanzar en la reducción de la desigualdad y fortalecer la inclusión social que tanto necesitan nuestros países", manifestó.
 

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