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Las 515 empresas que operan hoy en el sector fintech suman un volumen de operación anual de 68,409 millones de pesos, una cifra que podría equiparse a la cartera y activos manejados por un banco. Esta es la buena noticia que destaca el “Termómetro Fintech: Los retos de la regulación”, un reporte realizado por el área de Intelligence de Endeavor México, en colaboración con Santander, la Embajada Británica, Finnovista y Google.

La mala noticia es que, aunque hoy México es el país de América Latina con un mayor desarrollo fintech, por arriba de Brasil, la regulación aprobada el año pasado podría frenar este crecimiento, con cierres de empresas y consolidación de los grandes jugadores (alianzas o venta a otras compañías). A partir de septiembre de 2019, cuando vence el plazo para registrarse y operar bajo la regulación, se podrá ver el primer impacto, el cual, se alerta en la investigación, podría contraerse en 50%, si se toma en cuenta la experiencia previa ocurrida con las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), cuando entró en vigor de la reforma financiera en 2018.

“De aplicarse las leyes secundarias tal como se difundieron a través de las circulares, sólo 42 empresas de nuestro mapeo podrían cumplir con los gastos de la regulación, destinando dinero de sus inversiones, y sólo 39 lo harían con el dinero de sus ingresos”, se advierte en el estudio.

Las buenas noticias

Pese a los riesgos en puerta, el boom del sector fintech puede verse en algunas cifras: de las 515 empresas fintech que existen en México, desde 2015 se han creado más de 266 nuevas. Además, se ha identificado que 270 startups del sector han levantado capital y deuda por un monto equivalente a 629 millones de dólares. En materia de empleo, el ecosistema fintech ha creado 3,600 empleos directos y beneficia a más de 4.5 millones de usuarios registrados en sus servicios. Del total de las empresas, 80% se encuentra ya operando: 48% en etapa de crecimiento y expansión, y 355 están listas para escalar.

“México cuenta con el ecosistema fintech más dinámico de Latinoamérica”, afirma Javier Castrillo, director general adjunto de Transformación y Banca Digital de Santander, quien destaca que los bancos pueden contribuir a la etapa de expansión de varias startups, dada su capacidad de inversión, así como su conocimiento de la regulación y de los riesgos.

Una comunicación cercana y una colaboración entre bancos y empresas fintech redundará siempre en el desarrollo de más y  mejores servicios financieros, contribuyendo a una mayor inclusión financiera de la población”, comenta Vincent Speranza, director ejecutivo de Endeavor México.

La parte menos alentadora

El auge actual del sector fintech podría no durar demasiado. Las tres restricciones más importantes de la regulación secundaria de la llamada Ley Fintech son el alto costo económico de cumplir con la regulación (700,000 pesos en promedio), la obligación a diversificar las inversiones en crowfunding y el límite para estas plataformas para no crear campañas para proyectos que superen los 41 millones de pesos.

“La mayor parte de las empresas (63%) no podrá absorber el costo estimado para el cumplimiento de la Ley bajo sus características actuales y se verá afectada por el cumplimiento de las nuevas disposiciones”, se afirma en el estudio de Endeavor.

“Creo que la regulación secundaria emitida por los órganos reguladores puede llegar a ser bastante restrictiva para el tipo de industria que se está regulando. (…) Pareciera que se equiparó la actividad de las fintech con cualquier otra actividad del sector financiero como operaciones de banca y crédito”, opina Amanda Sotto, cofundadora y directora jurídica de Play Business.

Alberto Padilla, cofundador de briq.mx, una de las empresas pioneras en crowdfunding inmobiliario, explica que la Ley Fintech, al prohibir crear campañas para proyectos que superen los 41 millones de pesos, “te obliga a que sólo trabajes con proyectos medianos, mientras que los grandes se los dejan a los bancos”. Hasta ahora, la Ley Fintech sólo regula dos modelos de negocio de las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF): financiamiento colectivo (crowdfunding) y fondos de pago electrónico (wallets). Por otro lado, regula a los activos virtuales (criptomonedas) cuando estos quieren ser operados por las ITF o los bancos. Esto significa que otras empresas fintech ubicadas en sectores como gestión de finanzas personales, gestión de finanzas para empresas y tecnologías para instituciones financieras, no se verán beneficiadas ni afectadas por esta ley.

Aún falta mucho camino por recorrer en el camino del mayor desarrollo del sector y en una regulación que proteja a los usuarios, pero sin inhibir el desarrollo de los emprendedores del sector fintech.

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