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En los últimos años hemos estado viendo la aparición de distintos tipos de entidades que compiten ferozmente por el sector bancario. Los neobancos, las fintechs, bokers online, las telcos y las grandes tecnológicas.

Charles Darwin decía: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, tampoco es la más inteligente la que sobrevive. Es aquella que se adapta mejor al cambio”. ¿Pero cual será el sector que se adapte mejor y más rápido a los cambios vertiginosos que se están dando en estos momentos?

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 Las entidades deben hacer frente a un sinfín de retos, muchos de ellos propios de la naturaleza de su negocio en un entorno poco propicio, con bajos tipos de interés y una crisis financiera provocada por el coronavirus. Gabriela Orille, co-CEO de MyInvestor, concreta en que los bancos tienen por delante varios retos: “rentabilidad, regulación redistribución de canales, reputación y rebelión de competidores”.

Las fintechs son empresas de pequeño tamaño que, por lo general, intentan aprovechar determinados nichos rentables del negocio tradicional, como las comisiones, los pagos online o las tarjetas, para ir construyendo su cartera de clientes, especialmente jóvenes.

Los neobancos son otro de los competidores de la banca tradicional. Ofrecen servicios digitales de intermediación financiera como cuentas corrientes, transferencias, tarjetas y servicios de cajero. Nombres precisamente como MyInvestor, N26 o Revolut ya no son desconocidos para el gran público, especialmente entre las generaciones más jóvenes.  “La forma de hacer banca ha cambiado y la pandemia ha supuesto un avance en la digitalización de clientes definitiva. No sólo los millennials, incluso los baby boomers han modificado su forma de relacionarse con los bancos”, afirma Juan Abellán, profesor del máster en Finanzas y banca digital del IEB. Los jóvenes inversores también propician el auge de otros jugadores del sector como los brokers online. Atraídos por la renta variable y los productos low cost, los millennials se decantan por plataformas del estilo Robin Hood.

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Respecto a la irrupción de los ETFs o los fondos indexados, Abellán apunta que “los márgenes en banca de asesoramiento son cada vez más estrechos. La competencia y mayor formación de los inversores así lo contrastan. Pero sigue siendo, junto con la banca de empresas, los nichos en los que ha de apostar la banca”. “En el segmento de la gestión automatizada de carteras la mayor competencia proviene de las nuevas entidades financieras, más tecnológicas y con menos estructura comercial que los bancos”, subraya François Derbaix, cofundador y co consejero delegado de Indexa Capital.

En opinión de Abellán, las bigtech son la peor amenaza para los bancos tradicionales, desbancando a las fintech desde 2018.

Un reciente informe de PWC señala que el proceso de digitalización será un factor determinante para combatir la baja rentabilidad de la banca, “la rémora de la herencia de los activos físicos y la creciente competencia de los nuevos jugadores que están entrando en el sector, especialmente de las llamadas bigtech”. Según la consultora, las FAANG suponen cada un desafío cada vez mayor para las entidades financieras, por delante de las fintech.

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