Joe Biden, presidente de estados Unidos
COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

TyN Magazine desde Estados Unidos – La agenda de gobierno “más ambiciosa” en la historia moderna de EE.UU. sacude el pasado reciente del pueblo estadounidense. Lejos de ser el presidente timorato que todos esperaban, Biden pateó el tablero e impulsa una vorágine de cambios sorprendentes para este país.

Joan Hoff, una prominente historiadora que encabezó el Centro para el Estudio de la Presidencia de EE.UU., señala que hay que remontarse hasta el primer mandato de Franklin Roosevelt en 1933, cuando impulsó su New Deal contra la Gran Depresión, para encontrar algo “tan osado y abarcador” como la agenda de Biden.

“Pero recuerda que Roosevelt sólo estaba lidiando con una crisis económica. Entonces, en el sentido de que Biden está lidiando con tres, cuatro o cinco crisis, la suya es la tentativa más ambiciosa de abordar esas crisis que hemos visto en la historia de EE.UU.”, dice Hoff a BBC Mundo.

Los puntos sobresalientes del plan de Biden están muy lejos de la ortodoxia liberal del tercer mundo, que lo verían como un manifiesto bolchevique. El solo hecho de subsidiar a grandes sectores de la sociedad marginada con 1.8 billones de dólares generaría grandes controversias en el decadente escenario político-económico del tercer mundo. Si le sumamos el planteo de MADE IN USA tal cual lo están llevando adelante Alemania, entre otros, más de un economista de tono liberal se infartaría en el momento.

La cuestión es que Biden está desarrollando una política socioeconómica que jamás hubiesen imaginado los liberales ni del nuevo ni del viejo mundo. Otro de los puntos es el aumento impuestos a las grandes fortunas donde el pueblo americano lo ha visto con buenos ojos al igual que los empresarios, e incluso alguno de los multimillonarios han pedido que el impuesto sea mayor. Poniéndolo en blanco el plan consiste:

  • Protección a la industria local, con subsidios
  • Subsidios a los sectores de menores ingresos
  • Emisión monetaria
  • Generación de puestos de trabajo
  • Favorecer a los migrantes de Centroamérica en el trabajo de la obra pública

Biden detalló en su mensaje del miércoles frente a los legisladores un programa económico que suma US$4 billones en ayudas sociales e inversiones públicas para generar trabajo, poniendo al Estado en el centro de los esfuerzos de reactivación.

Las propuestas incluyen un “Plan de Empleo” por US$2,3 billones para construir desde carreteras hasta aeropuertos y mejorar el acceso al agua potable, entre otras medidas.

El mandatario ha planteado además un “Plan de Familias” por US$1,8 billones para ampliar el acceso a programas de educación y cuidado infantil.

Ambas iniciativas se financiarían con un aumento de impuestos a las corporaciones y los más ricos, y se suman al “Plan de Rescate” por US$1,9 billones aprobado en marzo, que contempla pagos directos a los estadounidenses y beneficios adicionales de desempleo.

El mandatario defiende estas propuestas como parte de una lucha por la democracia.

“En nuestros primeros 100 días juntos, actuamos para restaurar la fe de la gente en que nuestra democracia cumple”, dijo Biden el miércoles, en su primer discurso presidencial ante el Congreso.

“Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de puestos de trabajo”, continuó.

“Estamos brindando resultados reales, la gente puede verlos, sentirlos en sus propias vidas. Abriendo puertas de oportunidad. Garantizando algo más de equidad y justicia. Esa es la esencia de EE.UU. Esa es la democracia en acción”.

Los críticos dicen que todo esto minimiza las limitaciones de los déficits fiscales, la deuda pública o la inflación, pero tarde o temprano será necesario reconocerlas y ajustar la política económica a objetivos específicos, por ejemplo, para evitar un riesgo de sobrecalentamiento de la economía y mayor inflación.

Si algo realmente aprendimos durante los últimos 12 o 15 años en términos de deuda pública, es que los temores fueron simplemente exagerados, sostiene J.W. Mason, un profesor de economía en el John Jay College de Nueva York y miembro del Instituto Roosevelt, en una entrevista con BBC Mundo.

Un país como Japón, que ha duplicado la relación deuda pública-PIB que tenemos, no ha visto ninguno de los problemas que se supone que eso causa: están luchando contra la deflación, desearían tener algo de inflación, sus tipos de interés son extremadamente bajos…

Creo que si EE.UU. da un ejemplo de un gran sector público activo que gasta dinero a una escala acorde con los problemas que enfrenta, si eso es políticamente popular, viable y no tiene los costos que la gente ha dicho que tendría, creo que será un ejemplo que el resto del mundo va a querer seguir, concluye.

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO