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(Bloomberg) La rápida acción de la Reserva Federal y el Gobierno de Estados Unidos evitó un pico en pagos atrasados de préstamos causado por la pandemia. No obstante, los bancos más grandes del país señalan que el problema está en camino.

JPMorgan Chase (JPM), Citigroup (C) y Wells Fargo (WFC) apartaron casi US$28.000 millones para préstamos incobrables en el segundo trimestre, una marca solo superada en los últimos tres meses de 2008, durante el auge de la crisis financiera. El total fue más alto de lo que anticipaban los analistas. Los tres prestamistas dijeron que su perspectiva económica se había deteriorado debido a la continua propagación del coronavirus en Estados Unidos.

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Incluso con el aumento del desempleo, los programas de estímulo han ayudado a las personas a mantenerse al día con las deudas y muchos han aprovechado las opciones de aplazamiento de pago ofrecidas por los bancos. JPMorgan dijo que la morosidad en sus principales categorías de préstamos al consumidor había bajado o no había cambiado desde el año anterior, y la mayoría de los clientes de tarjeta de crédito e hipoteca autorizados a aplazar las cuotas había realizado los pagos.

“Esta no es una recesión normal. Veremos la parte recesiva de esto más adelante”, dijo Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan. “Veremos el efecto de esta recesión. Simplemente no lo veremos de inmediato debido a todo el estímulo”.

Wells Fargo hizo la mayor provisión para préstamos incobrables en su historia, lo que causó la primera pérdida neta del banco desde 2008 y un recorte de 80% en los dividendos. Las mesas de dinero de JPMorgan y Citigroup aprovecharon las grandes oscilaciones del mercado y registraron trimestres récord, lo que ayudó a esas empresas a mantener la rentabilidad.

Ni siquiera los mercados dinámicos lograron evitar el golpe de la nueva realidad económica provocada por el fracaso de Estados Unidos en la contención de la propagación del coronavirus como otros países. JPMorgan ahora estima que la tasa de desempleo se mantendrá por encima de 10% para todo 2020, y caerá solo a 7,7% para fines del próximo año.

Las provisiones del segundo trimestre elevan el total de 2020 de los tres bancos a US$47.000 millones, más que las reservas totales de esas empresas en los últimos tres años combinados.

El pesimismo de los pronósticos de los bancos contrasta con las estimaciones de Washington. La Casa Blanca prevé una fuerte recuperación económica y dice que la estimación sigue intacta pese al avance del virus y la amenaza de nuevas cuarentenas.

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