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(América Latina) El gobierno electrónico es más que un término utilizado por expertos en la materia. Es el resultado de un crecimiento exponencial de Internet y las tecnologías de la información durante los últimos 50 años o más. Visto de esta forma, se puede considerar al gobierno electrónico como un intento por modernizar las relaciones (y servicios) entre los individuos y las autoridades, a través de nuevas reglas y herramientas de gestión modernas.

Muchos gobiernos en el mundo entienden este cambio y han mostrado gran adaptabilidad en adoptar un verdadero enfoque centrado en el ciudadano, tan rápido y efectivo como las organizaciones o empresas privadas orientadas hacia el consumidor.

La estructura común que apuntalaba a las sociedades, ha sido reemplazada por una multiplicidad de experiencias –los antiguos cimientos basados en “una entidad, una profesión y un territorio” han dado paso a un nuevo concepto: “redes económicas y sociales”.

Arnaud Laurans, Director General de la unidad de Gobierno de Gemalto para Latinoamérica contó su visión sobre la situación actual del gobierno electrónico en Chile.
En Chile el Gobierno digital está en sus inicios. Generalmente, la administración fiscal es la más avanzada, permitiendo la consulta y/o declaraciones. Chile está en el nivel de eGov 1.0, que es el primer nivel, es decir que la interacción entre el gobierno y el ciudadano es consultativa. Un ciudadano puede consultar un archivo en línea, pero no lo puede modificar. En este caso, no se requiere una autenticación fuerte del usuario. El nivel siguiente, el eGov 2.0 es realmente bidireccional en donde la autenticación del usuario es clave.

Un pre-requisito para que el gobierno electrónico sea eficiente es el reconocimiento legal de la firma electrónica. En Chile, la firma digital es reconocida (existen leyes que regulan su uso). A su vez, el país ya está en el proceso de implementar cédulas electrónicas con certificación digital. Estas cédulas tienen como objetivo de facilitar la interacción entre su portador y las agencias de gobierno, de forma muy segura. Con esta cédula se podrá implementar el eGov 2.0.

Sin duda, Chile se encuentra en la ruta hacia una implementación de un gobierno electrónico y muchos son las lecciones que otros países nos pueden ofrecer. Para facilitar la evolución hacia programas cada vez más novedosos, la identidad del ciudadano deberá fungir como el corazón del gobierno electrónico. Esto se logra a través de programas de identificación electrónica, pues permiten al ciudadano el utilizar su cédula de identidad como llave de acceso a cualquier programa de gobierno.

Cuando el ciudadano es puesto en el corazón de todos los proyectos de modernización de servicios públicos, el desafío para el Gobierno es inmejorable, pues la tarea es más cultural que técnica. Esto simplemente define una concepción donde las autoridades de un Gobierno actúan como un “proveedor de servicios”, administrando la información pública –o incluso privada- con el objetivo de mejorar el bienestar individual y colectivo. Bajo este supuesto, el reto es lograr un nivel de eficiencia y calidad en el servicio proporcional a los nuevos requerimientos del ciudadano, en términos de funcionamiento social, económico y de servicios públicos.

 

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