Ignacio Perrone, Director de Investigación para América Latina, Frost & Sullivan
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Por Ignacio Perrone, Director de Investigación para América Latina, Frost & Sullivan

Unos ocho meses después de la última reunión para analistas, Red Hat esta vez eligió el maravilloso e inabarcable México para su cumbre. En ese tiempo, la intención de IBM de adquirir a Red Hat se concretó (en una operación de unos 34.000 millones de dólares). De ese modo, mucho cambió para las dos empresas, aunque los ejecutivos de ambas siempre remarcan tanto los cambios como las continuidades. En ese mensaje, el principal cambio va por el lado de que IBM refuerza su posición tanto en open source como en nube híbrida (que para Frost son dos tendencias de mercado clave, a nivel global y también por supuesto en América Latina). Mientras, las cosas que seguirán igual pasan por el hecho de que IBM preserva la independencia y neutralidad de Red Hat, y el firme compromiso de Red Hat con el código abierto. Se espera además que Red Hat fortalezca sus alianzas actuales para proporcionar a los clientes libertad, elección y flexibilidad.

Por supuesto, todavía hay lugar para la especulación. ¿Cuál será el impacto de la compra, en especial en América Latina? Claramente la discusión ya no es si las empresas irán a la nube. Eso es un hecho. En todo caso la cuestión es el momento y el ritmo. Del mismo modo, cada vez es más claro que el modelo de adopción será híbrido y en base a multi clouds. Es la forma de tomar lo mejor de esta tendencia tecnológica y los clientes lo entienden así. Si las cosas se hacen bien (el gran if de este tipo de operaciones siempre), se potenciarían las fortalezas de las compañías. IBM hace largo tiempo que tenía un rol importante en el open source, pero al combinarse con Red Hat esto puede ser un gran impulso para ese mundo y esas comunidades. Claro que esto asume que IBM mantendrá el esfuerzo en múltiples iniciativas que hoy alimentan a ese movimiento. Del lado de Red Hat, las fortalezas que aporta IBM en cuanto a su presencia de mercado, penetración de clientes pero sobre todo cercanía con los diferentes verticales y sus problemas específicos deberían desembocar en una sinergia muy positiva. Una cuestión adicional, con tintes regionales. Posiblemente América Latina sea una de las regiones donde esta adquisición puede tener más impacto, pues aquí las dimensiones respectivas de IBM y Red Hat son un poco más desparejas. Entonces hay mucho más para ganar a partir de la combinación de fuerzas.

Aunque no hay números abiertos para América Latina (solo se sabe que somos parte de América, que representó un 61,1% en el primer trimestre del año fiscal 2020, durante el cual la empresa facturó 934 millones de dólares), Paul Bonucci, VP y GM de la región, exhibió optimismo sobre el desempeño y las perspectivas regionales. Algunos datos que sustentan este optimismo surgen de un estudio hecho por Red Hat, que muestra que la región tiene el más alto índice NPS al momento de recomendar open source de tipo empresarial (como el que vende la compañía). Además, hay mucho lugar para crecer: mientras que un 28% usa código abierto hoy, un 38% espera hacerlo en los próximos 12 meses, impulsados en especial por el componente de innovación.

Todo el mundo sabe que si combina azul y rojo, obtiene violeta. Pero si de innovación se trata, ahora nos tocará ver qué surge, en el mundo de TI, de la combinación del centenario gigante azul y el post-adolescente que lleva un sombrero rojo.

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