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El panorama de los medios de comunicación políticos estadounidenses ha experimentado enormes transformaciones en las tres últimas décadas.

De especial trascendencia ha sido la evolución de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube, que han dejado de ser redes que facilitan el contacto entre amigos para convertirse en poderosas herramientas políticas. El papel político de las redes sociales en Estados Unidos se consolidó durante las elecciones presidenciales de 2008. La estrategia en las redes sociales del candidato demócrata Barack Obama revolucionó las campañas, al alterar la estructura de la organización política. La campaña de Obama adoptó trazas de movimiento social con un fuerte componente de movilización digital de base.

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En la era Trump, Twitter y otras redes sociales han potenciado la proliferación de desinformación, información falsa, «datos alternativos» y «noticias falsas». Lo primordial es que la presidencia de Trump ha dado paso a una época «regida por el tuit», en la que los políticos hacen declaraciones importantes y realizan tareas de gobierno a través de Twitter.

“Creo que uno de los mejores términos que se me han ocurrido es ‘noticias falsas'”, dijo Donald Trump en una entrevista en octubre de 2017.

Aunque el presidente definitivamente no inventó el término, es justo decir que lo popularizó.

Según publicaciones en redes sociales y transcripciones de audio monitoreadas por Factba.se, ha usado la frase unas 2.000 veces desde que la tuiteó por primera vez en diciembre de 2016.

El presidente ha utilizado con frecuencia “noticias falsas” para atacar reportes con las que no está de acuerdo. En febrero de 2017, lo llevó más allá y calificó a varios medios de comunicación como “enemigos del pueblo estadounidense“.

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Durante el transcurso de la campaña presidencial, Facebook y Twitter han tomado medidas que hubieran sido impensables hace cuatro años.

TWITTER

El punto de inflexión llegó en mayo cuando Twitter etiquetó, por primera vez, una publicación del presidente como información dudosa. La red social comenzó este año a poner límites a la desinformación en la plataforma a través de un sistema de advertencias. 

Desde el 3 de noviembre, cuando tuvieron lugar las elecciones en EEUU, hasta el pasado lunes, Twitter había añadido 138 etiquetas a los mensajes del presidente, según los datos recopilados por Expansión. Sólo el domingo, Trump tuiteó hasta en 22 ocasiones y más de la mitad de esos mensajes llevaban advertencias sobre el contenido.

Facebook

Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook, ha recibido críticas tanto del lado demócrata como del republicano, siempre ha reivindicado a la red social como una plataforma apolítica. Pero la presión de las marcas para controlar el discurso de odio, unido a la agresiva dialéctica del presidente en redes sociales y a la proliferación de grupos ultras dentro de Facebook han acabado por empujar a la compañía a tomar medidas. De hecho, hay quien atribuye la tardanza de la red social en reaccionar al crecimiento del grupo de extrema derecha QAnon, que propaga insólitas teorías conspirativas que han encontrado muchos seguidores entre las filas conservadoras.

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Marietje Schaake, exdiputada holandesa en el Parlamento Europeo, celebra que las grandes tecnológicas hayan decidido tomar cartas en el asunto, aunque reclama mayor transparencia en los datos. “Sabemos que las mentiras sobre el proceso democrático todavía se difunden en línea, incluso en YouTube, que ha sido mucho menos claro sobre sus políticas en materia de desinformación. El poder de las plataformas tecnológicas para influir en el debate político es enorme y debe estar sujeto a más controles y equilibrios, así como a una supervisión independiente”.

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