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Por Enrique Dans*

Una encuesta realizada por UBS entre 8,000 pasajeros de aerolíneas revela que un 54% de ellos se negarían a volar en un avión completamente autónomo, incluso aunque eso conllevase que el vuelo fuese más barato.

El estudio afirma que los aviones autónomos podrían resultar en ahorros para las aerolíneas de más de 35,000 millones de dólares compuestos fundamentalmente por la no necesidad de pilotos (31,000 millones), por la eliminación de los cursos de formación (3,000 millones) y por ahorros de combustible (1,000 millones), y que eso con toda probabilidad redundaría, dada la competitividad del mercado, en billetes más baratos.

El piloto automático no es para nada un extraño en el mundo de las aerolíneas. Su existencia data de 1912, cuando Sperry Corporation diseñó y demostró el funcionamiento de un sistema conectado a un giroscopio y a un indicador de altitud que podía accionar automáticamente el timón de profundidad y el de cola, reduciendo así dramáticamente la fatiga que implicaba la necesidad de que el piloto estuviese permanentemente atento durante todo el vuelo. La mayoría de los aviones vuelan la inmensa mayoría del tiempo con el piloto automático, obligatorio en todos los aviones con más de veinte plazas, que puede hacerse cargo de todas las fases del vuelo excepto la circulación en tierra y el despegue. Sin embargo, la idea de eliminar completamente al piloto y que sea la tecnología la que se haga cargo de todo el manejo del avión no parece sonar bien para algo más de la mitad de los pasajeros.

La encuesta vaticina que esa opinión habrá cambiado completamente hacia la mitad del siglo, y que las primeras pruebas se llevarán a cabo en aviones de carga, con horarios habitualmente intempestivos. Mi predicción es diferente, y va más en la línea de que en 2050 no solo no habrá vuelos comerciales con pilotos humanos, sino que además, nos fascinará la idea de que alguien prefiriese volar en un avión pilotado por un humano en lugar de hacerlo en uno autónomo. En 2010, Ryanair intentó que las autoridades de aviación le permitieran volar con un solo piloto argumentando que el segundo estaba allí tan solo para evitar que el primer piloto se durmiera y accionase inadvertidamente los controles, pero la petición fue denegada. Con el desarrollo de sistemas completamente autónomos, la petición podría ser reevaluada: en lugar de hablar de un copiloto presente para el caso de problemas con el primer piloto, pasaríamos a hablar de un avión que vuela de forma autónoma, pero en el que hay un piloto presente para posibles eventualidades inesperadas y no contempladas por los algoritmos correspondientes.

Cada vez más compañías trabajan en el desarrollo de sistemas de vuelo completamente autónomos, ya relativamente habituales, por otro lado, en la aviación militar. Airbus ha anunciado su disponibilidad para finales de 2017, y Boeing está igualmente trabajando en el desarrollo de algoritmia relacionada. En el caso de los drones, el paso de aparatos operados mediante control remoto a una nueva generación capaz de volar de manera completamente autónoma se ha producido en menos de cinco años. Para la historia queda el caso de los ascensores, que durante décadas tuvieron que estar provistos de un ascensorista que únicamente tenía como función accionar los botones, que ni siquiera podía hacer nada en caso de una supuesta emergencia, y que simplemente estaba allí para proporcionar tranquilidad y empatía a los usuarios.

¿Volaríais en un avión completamente autónomo? ¿Y si eso hiciese que los vuelos fuesen estadísticamente más seguros? ¿Y significativamente más baratos?

El artículo original fue publicado inicialmente en el blog del autor

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